01 oct 2026

La cumbre entre Trump y Xi Jinping y sus resultados

La reciente visita del presidente de la República Popular China, Xi Jinping a Washington para una cumbre con el presidente estadounidense Donald Trump abordó una diversidad de temas bilaterales estratégicos, pero pocos avances concretos.

La relación comercial bilateral ocupó un lugar central. El foco estuvo en intentar reducir las fricciones y sanciones recíprocas, pero los resultados fueron limitados. La Junta de Comercio, creada luego del inicio de la guerra comercial, acordó liberar de aranceles bienes por un total de USD 30.000 millones, una cifra menor en relación al comercio bilateral anual, que totalizó USD 495.000.000.000 en 2025. China se comprometió además a comprar 10 millones de toneladas de soja anualmente. Quizá el logro más significativo lo constituyó el plazo de tregua adicional de dos meses respecto a la guerra comercial. Sin embargo, otros temas de importancia estratégica, como los desacuerdos sobre las restricciones de exportación de minerales críticos por parte de China y las medidas similares tomadas por Estados Unidos para su sector de alta tecnología, quedaron sin resolver.

También se abordó el campo de las inversiones, creando una Junta de Inversiones para iniciar un diálogo que facilite la promoción mutua en este campo. En particular, abordaron las restricciones en materia de regulación de sectores sensibles para la seguridad nacional de ambos Estados, en especial la producción de chips de alto rendimiento y la Inteligencia Artificial.

La seguridad internacional ocupó un lugar central en las conversaciones. Estas incluyeron el conflicto entre Estados Unidos e Irán y la guerra entre Rusia y Ucrania. En relación a Irán, ambos mandatarios concordaron en su negativa a que Irán desarrolle armas nucleares, así como su oposición a que Irán imponga derechos de paso en el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, el diálogo se centró en las diferencias que mantienen ambas potencias en torno a Taiwán. Teniendo en cuenta lo informado por la Administración de Donald Trump, Estados Unidos no modificó su política exterior al respecto, en tanto Xi instó a Trump a que se pronuncie en contra de una eventual intención del Gobierno de Taiwán de declarar su independencia. Por último, Trump propuso un diálogo entre Estados Unidos, China y Rusia para lograr un acuerdo que evite la proliferación de armas nucleares estratégicas, punto al que se opone China, que está incrementando significativamente su arsenal atómico, que se calculan en 600 armas en la actualidad, en tanto que Estados Unidos y Rusia superan las 5.000 cada una.

Como punto positivo, la cumbre de los líderes de las dos superpotencias mundiales, que es la tercera en lo que va del año, refuerza la idea de encarar las diferencias entre ambos países de manera progresiva mediante el diálogo estratégico. Trump y Xi acordaron mantener sendas cumbres durante la reunión del G20 en Florida y en la cumbre de la APEC, profundizando la centralidad de las reuniones periódicas entre ambos.

Sin embargo, la falta de acuerdos concretos podría exacerbar la rivalidad estratégica entre los Estados más poderosos de la historia, y la misma podría intensificarse. Asimismo, si bien Estados Unidos continúa siendo la mayor potencia económica, militar y tecnológica del mundo, China ha logrado ir cerrando la brecha en todos estos campos, lo cual hace más imperioso encontrar fórmulas para avanzar en acuerdos concretos y evitar un deterioro en las sensibles relaciones sino-estadounidenses.

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