Con su partida, la capital departamental despide a una de sus pioneras más aguerridas, cuya vida estuvo marcada por el servicio social y una defensa inquebrantable del medio ambiente.
Ña Leo, protagonistas de varias páginas de Ultima Hora, no fue una pobladora común.
Instalada en el kilómetro 12 Monday, a orillas de la reserva científica del Lago Yrendy, convirtió su hogar en un puesto de vigilancia permanente. En tiempos donde el avance urbano amenazaba con devorar el último pulmón verde de la zona, ella, junto a un grupo de vecinos, se plantó como un escudo humano contra los hacheros y la tala indiscriminada de árboles.
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Su vocación comunitaria también dejó huellas profundas en la educación y el bienestar social.
Convencida de que el futuro del barrio dependía de los niños, impulsó y fundó la Escuela Amigos del Lago Yrendy. Además, durante años sostuvo un comedor comunitario que alimentó a decenas de familias vulnerables de la zona, ganándose el respeto y el cariño de todo el vecindario.
La historia de su familia está íntimamente ligada al nacimiento de la región.
Era hermana menor de Vicente Antonio Matiauda, uno de los fundadores de la vecina ciudad de Presidente Franco, y en entrevistas pasadas había mencionado su lazo de parentesco como sobrina del expresidente Alfredo Stroessner.
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Sin embargo, Ña Leo construyó su propia historia a base de trabajo, ganándose un nombre propio en las páginas de la historia esteña.
Tras sufrir complicaciones de salud que la mantuvieron internada en sus últimos días, su luz se apagó esta mañana. La comunidad se organiza a estas horas para darle el último adiós.
El sepelio está programado para hoy a las 15:00 horas en el Cementerio Don Bosco de Ciudad del Este, donde sus restos descansarán finalmente, muy cerca de la tierra y los bosques que defendió hasta el último aliento.