17 may. 2026

Buitres al acecho

Por Guido Rodríguez Alcalá

Guido.jpg

El Paraguay cometió una tontería al aceptar la jurisdicción del tribunal suizo. Me refiero al tribunal suizo que exigió al Paraguay pagar la deuda fabricada por Gustavo Gramont a nombre del Estado paraguayo. Gustavo Gramont no tenía facultades para contraer ninguna deuda a nombre del Estado paraguayo, como informó el Ministerio de Relaciones suizo al banco suizo que urdió la maniobra con Gramont. O sea, el Estado paraguayo no tenía ninguna obligación de pagar nada pero, como dice el refrán tem ração mais fica preso: el tribunal suizo decidió que el Paraguay debía pagar. Fue injusto el juez y fue tonta nuestra Cancillería para aceptar la jurisdicción del juez pro buitre.

Como el Paraguay no pagó, los buitres le reclaman ahora que pague en un tribunal norteamericano. Además de lo inicuo de la reclamación, se plantea de nuevo el problema de la jurisdicción; entiéndase, de la falta de jurisdicción. ¿Por qué un tribunal norteamericano se toma la libertad de meterse con el Estado paraguayo? No sé cómo se dice en términos jurídicos kuã león; es lo que se merece ahora el juez yanqui, como se lo merecía el juez suizo.

No está de más recordar que Estados Unidos y el Paraguay son miembros de las Naciones Unidas, y que la carta de esa entidad establece el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros (artículo 2). La igualdad implica la inmunidad de los Estados en los tribunales de otros Estados: un juez paraguayo no puede demandar al Estado norteamericano, ni un juez norteamericano puede demandar al Estado paraguayo. Este es un principio que debemos sostener, porque es justo, y porque se ve amenazado por las pretensiones de los buitres. De más en más, los buitres financieros urden maniobras para sacarles dinero a los Estados; o sea, para sacárselo a los pueblos, a la ciudadanía común, que es la que termina pagando.

Me permito recordar que el 1 de septiembre de 1939 comenzó la Segunda Guerra Mundial. El principal responsable, Adolf Hitler, llegó al poder manipulando el descontento alemán con el Tratado de Versalles, que obligó a Alemania a cargar con el costo de la Primera Guerra Mundial, aunque no fue la única culpable. Los vencedores le exigieron pagar una compensación tan alta, que la economía alemana se fundió, favoreciendo el surgimiento de tarados como Hitler. El avasallamiento de la soberanía alemana y la luz verde a los buitres fueron el caldo de cultivo del nazismo. Como reacción a la tragedia nacieron las Naciones Unidas, que consagraron el principio de la igualdad de todos los Estados. Conviene recordarlo porque, de nuevo, se debilita el poder de los Estados frente a los buitres.

Más contenido de esta sección
Qué belleza es ver que María está viva en tantos de nosotros. El sentimiento de ser sus hijos, de protegerla y de que “nadie se meta con ella” ha sido muy bello durante estos últimos días. Suena extraño, pero es una madre “viva” entre nosotros. Nadie ha quedado indiferente: Ateos, protestantes, cristianos de todo tipo. ¡María es una vida! Y esta vida se llama Iglesia. Quizá es este el título más grande que hoy podemos dar a María, “Madre”, porque es la experiencia de cada uno de nosotros. Sin embargo, es bueno aclarar para no sospechar.
La peor secuela del “líder único” en el Paraguay fue la frustración de toda una generación junto a la mediocrización de la siguiente. Para que 36 años después, sigamos con una transición democrática que parece interminable, reticentes para dar por finalizadas, con claridad y determinación, las secuelas perniciosas del pasado. Incapaces todavía de remover todos sus rescoldos.
Es sabido que nuestra educación nacional está clasificada internacionalmente como la segunda peor del mundo. También es sabido que todos los habitantes de Paraguay, incluidos los adultos, con educación permanente, tenemos derecho a una educación de calidad, derecho humano ratificado en la Constitución Nacional y la Ley 1264 General de Educación.