Jazmín Rodríguez | Comunicadora y poeta | soyunamona@gmail.com
En 2006, escribiendo sobre mujeres en diferentes roles sociales contemporáneos, hizo que su blog Bestiaria fuera finalista del Weblog Awards, lo que repitió al año siguiente. Ese fue también su primer libro. Pero no su último blog. Ciega a citas fue una “blogonovela ficcionada”, que Carolina Aguirre (1978) narró en tiempo real, basada en la vida de una periodista soltera de 31 años, quien a partir de una apuesta con su mamá e lanzaba a la aventura de conseguir un novio que la acompañara a la boda de su hermana.
Rotundo éxito: más de dos millones de visitas, convertido, a su vez, en su segundo libro. El tercero, El efecto Noemí, fue el primero directamente publicado en versión impresa por Aguilar en 2011, al igual que los dos anteriores. Y tendrá versión televisiva este año. Pero ella se define: “Soy guionista, antes que nada”, dice, “es la profesión que me define”.
Para la productora Pol-ka, fue autora de Farsantes (2013) y actualmente se puede ver su producción Guapas, en canal 13 de Argentina. Confiesa que no puede vivir sin las redes sociales, y fue mediante ellas que accedió a esta entrevista para el Correo Semanal.
-¿Si tuvieras que elegir entre el blog, la novela o el guión con cuál te quedarías?
-Cada lenguaje es distinto y a mí me interesa, además de escribir, explorar, entender cada lenguaje. La teoría me gusta tanto como hacer, y la teoría se hace haciendo. Yo disfruto escribiendo una tira como Farsantes o Guapas, pero también me gusta pensar cómo la estoy haciendo, de qué forma se articula, qué es lo importante, en dónde poner los esfuerzos, quién tiene la voz o el punto de vista o cómo se construye una historia de forma horizontal. Me gusta tener mis teorías porque en definitiva es lo que construye el estilo de cada autor.
-¿Qué escritores te gustan y cuáles recomendarías?
-No puedo recomendar a nadie porque la lectura es algo personal. Yo leo mucho, desde clásicos griegos y latinos hasta colegas míos, contemporáneos, que me mandan sus libros. Las cosas importantes supongo que las aprendí de Homero (como construir un relato clásico y un héroe); de Borges (la austeridad, a ser clásica, a prescindir del adorno); de Dickens (a ser sentimental sin miedo, a que el amor es lo único que importa a la hora de escribir); de Nick Hornby (la literatura no necesariamente debe ser solemne) y de Philiph Roth (se puede ser desagradable y odioso, decir todo lo que no hay que decir y aún así construir un personaje con el que ames profundamente).
-¿A la hora de leer elegís el ebook o el impreso? ¿Por qué?
-Ebook, siempre. No pesa, no se moja, no ocupa lugar. Es imbatible.
-¿Conocés algún escritor paraguayo?
-Solo leí a Augusto Roa Bastos, la verdad. Me encantaría haber leído más, pero todavía no pude.
-¿Cómo nació el blog Bestiaria?
-Yo había estado sin poder escribir tres años y fue la forma que encontré de volver a escribir con disciplina y como un juego, sin presionarme, disfrutando del proceso. Fue una época muy linda, la recuerdo con mucho cariño. Después se transformó en libro, fue bestseller, hice Ciega a citas, se lo vendí a la TV y a muchos países y ya nunca volví a escribir con esa inocencia. Ahora sé cuando escribo algo que se va a filmar o se va a publicar. Te están mirando. Es distinto.
-¿Es posible para vos separar tu “ser mujer” a la hora de escribir?
-No es posible separar nada de lo que soy cuando escribo. La escritura me atraviesa como una lanza. Yo escribo todos los días un capítulo de una tira y es como si conviviera con esos personajes un año entero. Pienso en qué quieren, qué necesitan, incluso lloro a mares cuando escribo escenas tristes o de amor.
-¿Qué pensás de escribir historias reales, vividas, ya que hay como una tendencia cada vez más fuerte de este tipo de publicaciones?
-Creo que no es importante si la historia existió en la realidad o no. La verosimilitud no le debe nada a la verdad y que sea cierta no aporta nada al relato.
-¿Cómo hiciste para contar El efecto Noemí desde la visión masculina?
-Es algo que es propio del guionista, te metés en la piel del personaje, actuás en voz alta sus escenas, las hablás, las imaginás con mucha nitidez. El guionista es mucho más visual y corporal que el escritor de prosa. Se nota cuando los ves en la computadora. El guionista, habla, gesticula, se mueve muchísimo más. No escribe en paz. No está en su cabeza, el relato lo tiene un poco en el cuerpo.
-Ciega a citas tiene edición española, ¿cómo le van a tus personajes en España?
-Muy bien. Este año Ciega a citas tiene su versión chilena y española, pero además se ve la versión argentina en Turquía, en Bulgaria, en Grecia, en muchos países.
-¿Qué opinás sobre las redes sociales?
-No existo sin ellas.
-¿Facebook o Twitter?
Twitter. Todos mis amigos tienen Twitter, además. No podría escribir sin entrar a mirar qué está pasando a cada rato.