El ideólogo principal de esta actividad considerada como trasgresora por varios sectores de la sociedad paraguaya, Simón Cazal, indicó a ULTIMAHORA.COM que el Besatón, lejos de ser algo satanizado por muchos es simplemente una reivindicación del poder de ejercer el cariño en público.
Sobre la decisión de hacerlo en las plazas del Congreso, Cazal afirmó que se trata de algo simbólico, ya que la mayoría de los legisladores se oponen a políticas incluyentes para las minorías sexuales de nuestro país.
El activista recordó entre risas que en periodos legislativos anteriores se presentaron dos proyectos de ley para prohibir el Besatón. “Hoy vemos que a pesar de la mala propaganda que nos hacen, más gente se va sumando”, comentó.
La actividad arrancó puntualmente a las 11:00 con varias parejas dándose besos y abrazos ante los flashes de las cámaras de reporteros gráficos y las miradas extrañadas de transeúntes.
“Mucha gente dice que esta clase de convocatorias lo que hace es fomentar más la intolerancia. Yo opino que lo que verdaderamente se logra es descubrir la homofobia y el odio que tiene la sociedad hacia quienes somos distintos”, remarcó Cazal.