Para evitar un inminente déficit energético, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) proyecta inyectar cerca de USD 9.000 millones en nuevas tecnologías de generación hasta el año 2043. Este despliegue financiero, detallado en su último Plan Maestro, prioriza la instalación de parques fotovoltaicos y bancos de baterías de litio, especialmente en el Chaco, junto con la modernización del parque hidroeléctrico nacional. El desafío ahora radica en cómo financiar este ambicioso plan que busca asegurar el suministro ante un consumo que no da tregua.
El presidente de la ANDE, ingeniero Félix Sosa, explicó a ÚH los pasos que se están siguiendo para que el país no ingrese a una etapa de colapso energético. Asimismo, enfatizó que la empresa estatal realiza millonarias inversiones en sus redes de distribución para contar con un servicio más eficiente para sus más de 1,7 millones de usuarios.
Históricamente, Paraguay dependió casi exclusivamente de sus grandes centrales hidroeléctricas. Sin embargo, con una demanda que crece a un ritmo constante, el sistema se acerca a sus límites técnicos. El Plan Maestro de la ANDE busca elevar la capacidad disponible para contratación, de los actuales 8.025 MW a unos 11.009 MW para el año 2043.
Según detalló Sosa, la estrategia principal, denominada Alternativa A, se centra en la diversificación a través de energías renovables no convencionales. En ese sentido, se proyecta la instalación masiva de paneles solares, aprovechando la rapidez de su construcción (estimada en dos años), mientras que para mitigar la intermitencia del sol, se incorporarán bancos de baterías de Ion-Litio que permitirán realizar el peak shaving, trasladando la energía generada durante el día para cubrir los picos de demanda nocturna.
Paraguay cuenta con la ventaja estratégica de sus centrales hidroeléctricas firmes, que servirán como respaldo natural para las fuentes intermitentes y por esa misma razón, para la ANDE será clave avanzar en los proyectos de instalación de nuevas pequeñas centrales hidroeléctricas y otras binacionales. Aunque el enfoque inmediato es solar, el plan no descarta la construcción de Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH) en ríos internos, con un potencial estimado de 1.000 MW. A largo plazo, Paraguay explora la opción de la energía nuclear a través de pequeños reactores modulares (SMR), habiendo firmado ya convenios con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para la formación de profesionales y el diseño del marco legal.
SECTOR PRIVADO. Dentro del Plan Maestro de Generación de la ANDE, el sector privado tendrá un rol fundamental para el financiamiento de infraestructura. Con la reglamentación de leyes claves como la Ley Nº 7599/2025, el sector privado deja de ser un actor secundario para convertirse en un aliado estratégico. El nuevo marco legal permite a las empresas invertir en plantas de energía solar, eólica y biomasa, diversificando la matriz más allá de la dependencia hidroeléctrica.
Los autogeneradores y cogeneradores podrán inyectar su excedente de energía al Sistema Interconectado Nacional (SIN), recibiendo una remuneración o compensación por parte de la ANDE. Se prevén licitaciones públicas internacionales para proyectos fotovoltaicos a gran escala, donde privados financiarán, construirán y operarán las plantas. Se espera que el sector privado inyecte unos USD 1.500 millones en la próxima década, en generación.
- 11.009 MW es la potencia que la ANDE estima el Paraguay necesitará para el año 2043.
El Chaco como el nuevo motor de la soberanía energética
El titular de la ANDE afirmó que el Chaco es la pieza que le faltaba al rompecabezas energético paraguayo. Enfatizó en que al generar la energía donde se consume, se evitan las “pérdidas técnicas” que ocurren cuando la electricidad viaja cientos de kilómetros por cables. El hito más próximo en esta hoja de ruta es la primera licitación para la construcción de una planta fotovoltaica de 340 MW en la zona. Bajo el nuevo marco de la Ley 7599 de Energías Renovables, calificada como “bancable” por organismos internacionales, el sector privado será el encargado de construir y mantener la infraestructura, mientras que la ANDE garantizará la compra de la energía producida por un periodo de hasta 25 años. Este mes de mayo se llevará a cabo una audiencia pública para ajustar los pliegos de bases y condiciones, buscando captar la inversión privada necesaria para replicar este modelo a gran escala. El plan proyecta acumular más de 8.000 MW en paneles fotovoltaicos hacia 2043. Cada proyecto estima una inversión de entre USD 68 millones y USD 103 millones. Un gasoductro y posibles reactores pequeños nucleares modulares (SMR) también podrían darse en el Chaco.
“El primer déficit llegará en el 2030”
El ingeniero Ángel María Recalde, referente del sector eléctrico y ex director de Yacyretá, trazó un panorama crítico sobre el futuro energético de Paraguay. Según sus cálculos, el país se encuentra en una cuenta regresiva: si la demanda mantiene su crecimiento actual del 8% anual, Paraguay enfrentará su primer déficit total de potencia para el año 2030.
“Es muy difícil decir exactamente cuándo utilizaremos la totalidad de la potencia disponible en las binacionales y Acaray, pero de acuerdo a estudios del IPPSE, ese momento llegará en seis años”, afirmó Recalde, advirtiendo que si el consumo se acelera, el plazo podría ser incluso menor.
Ante el inminente agotamiento de la energía hidráulica “firme”, Recalde propone un plan de acción dividido en tres etapas. A corto plazo (2026-2030) plantea la instalación masiva de paneles solares con bancos de baterías para cubrir los picos de consumo nocturno. Asimismo, urge iniciar las grandes obras binacionales (como Corpus o la ampliación de Yacyretá), ya que su construcción demora más de una década; mientras que a mediano plazo (2031-2036), plantea la construcción de Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH) en ríos internos y la incorporación de generación térmica basada en gas natural. Por otro lado, pensando para el largo plazo (2037 en adelante), el experto sugiere que con el potencial hídrico agotado, la única salida será la energía nuclear. En este sentido, destacó los pequeños reactores modulares (SMR) como la tecnología más eficiente y segura para el país.
Respecto a la energía solar, señaló que aunque se puede instalar en todo el país, el Chaco es ideal por el bajo costo de la tierra y la necesidad de estabilizar la tensión en las colonias menonitas.
Si bien ve con buenos ojos la Ley 7599/25 de Energías Renovables, advirtió que para atraer al capital privado se necesita un cambio institucional. “Paraguay necesita un ente regulador y un Despacho Nacional de Cargas independiente. La ANDE no puede seguir siendo jugador y árbitro al mismo tiempo”, dijo. El experto propuso medidas de gestión para aliviar el sistema. “Debemos convencernos de que toda energía generada en el futuro será más cara, pero la energía más cara de todas es aquella que no se tiene”, concluyó.
“Financiamiento es el cuello de botella”
El ingeniero Daniel Ríos Festner, consultor especializado en planificación energética y políticas públicas, analizó los desafíos que enfrenta la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y las herramientas necesarias para garantizar el suministro ante el riesgo de un déficit proyectado para finales de la década.
El profesional relató que, desde una perspectiva técnica, el Plan Maestro de la ANDE está bien estructurado para responder a las necesidades del sistema. Este plan, que abarca los segmentos de generación, transmisión y distribución, contempla una proyección de crecimiento basada en datos históricos y nuevas demandas, como la criptominería, según resaltó. Sin embargo, el consultor advirtió que el verdadero “cuello de botella” no es la capacidad técnica de la estatal, sino el financiamiento.
“La ANDE tiene un desfasaje entre sus costos y la tarifa que cobra a los consumidores finales. No existe un mecanismo automático para actualizar las tarifas conforme crecen las necesidades de infraestructura”, explicó. Para Ríos, asegurar la solvencia financiera de la institución es fundamental para ejecutar las obras de refuerzo necesarias y evitar un potencial apagón hacia el año 2030.
En cuanto a la diversificación de la matriz, el ingeniero señaló que la energía solar fotovoltaica es la alternativa más viable a corto plazo por sus costos competitivos y rapidez de instalación. No obstante, subrayó que la robustez del sistema dependerá de las tecnologías de almacenamiento.
Un hito fundamental mencionado por Ríos Festner es la reciente Ley 7599 de Energías Renovables, la cual moderniza el marco para la inversión privada en fuentes no hidráulicas. Dijo que la normativa introduce cambios sustanciales para hacer al país más atractivo.
Respecto al debate sobre el uso de la energía, el consultor fue enfático en su posición a favor de la utilización local para el desarrollo industrial, en lugar de la histórica exportación de excedentes a países vecinos. “El título de la canción para nosotros siempre está en favor del uso de la energía en Paraguay”, concluyó, destacando que el país ya prepara su primera licitación para una planta fotovoltaica de 340 MW en el Chaco bajo este nuevo esquema de colaboración público-privada.