21 feb. 2024

Arroyo Acaraymí desciende y deja a su paso alta contaminación hídrica

Los niveles de los ríos Yguazú y Paraná registraron un leve pero sostenido descenso desde el sábado. Estiman que 5.000 familias viven en forma irregular en la franja de protección del cauce.

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Descenso hídrico. Poco a poco las aguas del arroyo Acaraymi vuelven a su nivel normal.

WILSON FERREIRA

Sigue retrocediendo el arroyo Acaraymi y ya descendió más de dos metros en la zona baja del barrio San Rafael de Ciudad del Este, pero el puente que une el sector 3 con el sector 1 sigue bajo agua.

El cruce de un punto a otro se realiza con botes de madera. Además, de 6 se elevó a 12 los albergues transitorios, donde gran parte de la población afectada pasa la noche, recibe alimentos y medicamentos por parte de las instituciones públicas.

Ayer la jornada de nuevo fue despejada y calurosa. El ambiente se mantiene con fuerte olor a barro y la contaminación es excesiva por la acumulación de todo tipo de desechos, por lo que se recomienda a la población no tener contacto con el agua. Los niveles de los ríos Yguazú y Paraná registraron un leve pero sostenido descenso desde el pasado sábado.

Se insiste en la población no tener contacto con el agua y mucho menos consumirla porque es responsable de los casos de diarrea, sobre todo, en niños, que se registra en la zona afectada por la inundación.

Los funcionarios del Ministerio de Salud Pública (MSP), además de brindar asistencia médica trabajan en la concienciación de la población para no entrar en contacto con el agua, debido que está muy contaminada y al exponerse a ella puede causar problemas gastrointestinales, entre otros males.

La doctora Noelia Torres, directora de la Décima Región Sanitaria, explicó que de 6 se elevó a 12 la cantidad de albergues, pero aclaró que se trata de una situación dinámica.

“La gente es desplazada por el agua, pero no quiere estar lejos de sus hogares. Seguimos haciendo el trabajo de asistencia médica y social”, refirió la profesional.

El barrio San Rafael es la zona más afectada y, por ende, de este barrio proceden la mayor cantidad de personas distribuidas en los albergues.

“Se mantiene las consultas médicas a los niños y adultos. También estamos realizando asistencia con los programas de vacunación y planificación familiar”, explicó al tiempo de señalar que sigue resaltando los problemas de piel, gastroenteritis y respiratorios.

OCUPACIÓN IRREGULAR. El barrio San Rafael y San Agustín están ubicados en un terreno muy accidentado, con pronunciadas pendientes.

Se estima que son al menos 5.000 familias las que están viviendo en forma irregular en la franja de protección del arroyo Acaraymi.

No se recomienda iniciar el operativo retorno porque queda mucho trabajo aún. El lugar se debe limpiar, fumigar y posteriormente, desratizar para permitir que la gente vuelva a sus casas. En este momento es un lugar altamente contaminado.

Eliminar los roedores es fundamental porque a través de estos animales en contacto con los alimentos se pueden transmitir un montón de males, se advierte.

La ocupación de la franja de protección del arroyo Acaraymi es irregular y este tipo de problema se viene repitiendo cada cierto tiempo generando el mismo escenario ante cada aumento del nivel de las aguas. Pese a ello, se convirtieron en barrios densamente poblados, que cada cierto tiempo deben enfrentarse a la crecida.

Los dos núcleos poblacionales están utilizando el cauce del arroyo Acaraymi como una especie de vertedero. Se arrojan todo tipo de desechos, y cuando suben las aguas esta basura flota dejando al descubierto el alto nivel de contaminación.

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