MISIONES
La emblemática Capilla de Tañarandy fue el escenario del estreno de un documental que busca rescatar del olvido a uno de los artífices de la estética que hoy define a la “Tierra de los Irreductibles”. En el último fin de semana de 2025 se presentó el documental Cecilio Thompson y los artistas obreros de Tañarandy, el cual pone en valor el legado dejado por uno de los discípulos de Koki Ruiz.
En los senderos de Tañarandy, los murales en las fachadas y los carteles de madera que identifican a cada familia no son simples adornos, son el lenguaje de una comunidad que respira arte. Sin embargo, detrás de esa identidad visual que atrae a miles de visitantes cada año, un nombre ha permanecido en la sombra para el gran público, esperando ser reivindicado: Cecilio Thompson.
Para subsanar esa deuda histórica, recientemente se presentó el documental Cecilio Thompson y los artistas obreros de Tañarandy. La cita fue en la histórica capilla del lugar, un sitio que respira creatividad y conserva el peso simbólico del trabajo comunitario y la identidad de los pobladores de la zona.
Bajo la visión del artista insigne de la comunidad, Koki Ruiz, Tañarandy se convirtió en un laboratorio de arte social a mediados de los 90. En ese contexto surgió la figura de Cecilio Thompson, un talento excepcional que a pesar de haber representado a Paraguay en la prestigiosa Bienal de São Paulo en 1998, es hoy poco conocido fuera de los límites de San Ignacio.
“Fuimos descubriendo que Cecilio fue una persona clave en el desarrollo de las intervenciones de su comunidad para que se pueda tener los carteles que identifican a las familias”, explica Mirna Robles, productora general y responsable de la investigación detrás del filme.
El documental busca visibilizar que la magia de Tañarandy fue construida por manos como las de Thomp- son, que tradujeron la visión artística en una identidad colectiva.
Un movimiento de manos trabajadoras. El filme es el resultado de un exhaustivo trabajo de archivo y exploración que inició en mayo de este año con varias tareas, entrevistas, entre ellas a Chely Thompson, hija del artista, y con sus antiguos compañeros, la obra reconstruye lo que el equipo ha denominado el “movimiento de artistas obreros”.
Este colectivo fue el motor que, junto a Koki Ruiz, transformó el paisaje cotidiano de Tañarandy en una galería a cielo abierto. La obra no solo rescata al hombre, sino a toda una generación que fusionó el trabajo manual con la sensibilidad estética más profunda. “Creemos que es un espacio de encuentro comunitario por excelencia”, señala el equipo de producción. Además de su belleza artística, el lugar posee una carga histórica vital por su pasado vinculado a las luchas campesinas.
El proyecto ha contado con el apoyo de los Fondos Ciudadanos de Cultura 2025 de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) y una importante cuota de autofinanciamiento.