Fueron los camaristas Digno Fleitas, Adriana Giagni y Arnulfo Arias quienes confirmaron que Eduardo Rubén María Burgos Ortiz va a juicio por apropiación y estafa. Por este último hecho había sido sobreseído por el juez Rolando Duarte, pero ahora esa decisión se revocó.
¿De qué se le acusa al hombre? De haber dejado una propiedad casi en destrucción, pese a que habría recibido un pago de cerca de G. 250 millones. Simplemente debía hacer remodelaciones en una casa ya construida, pero a esta la llenó de escombros, según la Fiscalía.
La familia había denunciado que contrataron a Eduardo Burgos en abril del 2022, y que el arquitecto se comprometió a culminar las obras en tres meses.
La acusación menciona que se le empezó a pagar primero en abril, G. 75.000.000. El segundo pago fue de G. 105.000.000, en mayo; mientras que el tercero fue en junio, cuando le entregaron G. 67.000.000, totalizando en total G. 247.000.000.
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El cuarto pago se debía realizar al finalizar la remodelación, que era de G. 28 millones.
Sin avances en la propiedad
El matrimonio de Fernando Núñez y Anahí Vera contó que pese a los pagos, ellos no veían los avances en la casa que acababan de adquirir con mucho esfuerzo, con el sueño de por fin habitar con sus hijos en una vivienda grande y con patio.
Esa ilusión se fue apagando con el correr de los meses. Ellos veían cómo “rompían y rompían la vivienda”.
En una ocasión, les había construido una pieza, sin puerta ni ventana y la única respuesta al reclamo que le hicieron fue: “Esto se hace así” y empezaba a picar la pared, haciendo escombros.
Todo lo que construían y volvían a echar terminó siendo cenizas que ponían en el garaje, destruyendo el piso también allí y además doblaron el portón de acceso de vehículos.
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Pasó un año y seguían sin terminar las supuestas remodelaciones, que para ese entonces no tenía ni pinta de eso.
El arquitecto Eduardo Burgos entonces fue intimado por la pareja con un abogado. Tras reuniones, el arquitecto exigió el último pago, de G. 28 millones, nuevamente, siendo que la pareja ya pagó G. 243 millones.
Durante ese lapso, la pareja descubrió inclusive que la constructora Aereq, de donde dijo ser él, habría dejado de existir en el 2015.
Se habría apropiado de puertas y ventanas
Al mismo tiempo que se hacían las supuestas obras, empezaron a sacar siete ventanas de madera y siete puertas macizas, dos acondicionadores de aire de 24.000 BTU, que después desaparecieron.
La explicación del arquitecto era que había llevado los materiales a un depósito en Luque, “para resguardo”; sin embargo, hasta ahora no les entregó.
Todo eso tenía un valor de G. 10 millones.