@Raulramirezpy
El ex juez de Sentencia, Juan Pablo Mendoza, plantea la problemática de la saturación de juicios orales que repercuten en la calidad de la justicia. Habla incluso de la insalubridad para los magistrados y señala que es negativo para todos.
–Como ex magistrado, ¿cómo ve los juicios orales?
–Lo veo con preocupación, con muchos cuestionamientos y con cierto grado de aflicción y voy a explicar mis perspectivas. Por un lado, tenemos la actividad de los juzgados de Sentencia, no solo en capital, me consta que en Central y en otras áreas también están así, que vienen desarrollando cuatro o cinco sesiones de distintos juicios cada día. Entonces, se van abriendo juicios que no pueden concluir a la brevedad, sino que demoran semanas, meses, dependiendo de la complejidad probatoria, la conflictividad y los espacios de tiempo que tienen los juzgados. Esto es negativo y preocupante. Desde la perspectiva de los jueces, cuya experiencia conozco, es altamente insalubre. Demanda una gran cantidad de energía, de atención. Un esfuerzo importante. Dejar de lado la actividad de gabinete; es decir, el análisis en despacho a cabalidad, profundidad de muchas cosas y la propia dirección también. Es insalubre porque hay que considerar la perspectiva de la salud mental, que es absolutamente importante.
–¿Salud mental?
–Los jueces de Sentencia administran y reciben conflictos que tienen que ver con experiencias humanas que son muchas veces absolutamente traumáticas, que son profundamente tristes, que pueden ser en realidad factores que afecten sus emociones y lo están absorbiendo permanentemente y eso es un factor de insalubridad para la salud, porque la salud mental tiene que ser considerada. Tiene que ser una prioridad en nuestro país. No lo está siendo, pero es un factor absolutamente relevante. Y eso, evidentemente, no es que absorba energía, sino les consume a los propios jueces. Es negativo de la perspectiva de los litigantes, porque estamos allí esperando horas para una sesión de 40 minutos, de una hora y media y vamos sin saber cuándo va a concluir una audiencia. Es negativo de la perspectiva de los justiciables y víctimas también porque el nivel de agotamiento mental que supone respecto a los jueces hace que muchas veces, no es un reproche, sino que lo estoy observando como un fenómeno, hace que la calidad del análisis, la argumentación, el estudio y la resolución se vean afectados. Entonces, evidentemente, los tribunales están trabajando en un nivel de saturación que, en mi época, ya sucedía. De hecho, lo mencioné varias veces. Se lo comuniqué a las instancias responsables de la oficina técnica, pero no estoy observando recursos, medios, atención o discusiones en torno a la posibilidad de otorgar mecanismos que resuelvan este problema de la saturación. Significa que en algún punto el sistema está fallando en cuanto a sus filtros, porque los tribunales de sentencia no deberían de llevar más allá de una o dos audiencias semanales de juicio hasta terminar. Eso es lo que garantiza el contradictorio, el ejercicio de la inmediación y una resolución razonada.
–¿Por qué se da esta situación?
–Son varios factores. No quisiera ser injusto. No quisiera ingresar una conjetura simplemente, pero hay datos objetivos que sí puedo compartir. El proceso penal cumple, el año que viene 27 años. Más allá de algunas investigaciones a nivel universitario, no hubo ningún proceso de evaluación objetivo sobre cómo está funcionando cada etapa, cómo se está manejando la tramitación de las causas, las salidas alternativas. Cómo se está procesando eso, objetivamente. No tenemos datos cualitativos ni cuantitativos que refieran en qué parte el sistema hace aguas. Y esa una necesidad sumamente importante. Subjetivamente, la mayoría de los litigantes tienen una lectura por experiencias particulares que tienen que ver muchas veces por la etapa preparatoria. Causas que se elevan pudiendo haberse resuelto en las etapas previas, lo cual evidencia la necesidad de que la Oficina Técnica, la Sala Penal, tal vez, la Asociación de Fiscales, Asociación de Jueces, Colegio de Abogados, nos sentemos un poco a discutir y a procesar algún tipo de alternativas para que esto se reencauce, porque la saturación implica que no está funcionando bien, que no se está cumpliendo con los fines constitucionales del proceso penal y con las necesidades de los justiciables ni tampoco de las víctimas.
Entonces, es sumamente relevante que todos quienes tenemos responsabilidad en este producto que es el proceso penal nos sentemos a discutir bajo la orientación, la dirección de las los principales responsables que tienen que ver con las autoridades jurisdiccionales.
–Dada su experiencia, ¿cómo hacen los jueces con varios juicios por día, para recordar todo lo que pasó en la audiencia?
–Ese es precisamente mi punto. El proceso está estructurado a través de una garantía que es la inmediación, inmediatez en el lenguaje del legislador nacional, que exige que todos estemos presentes en el desarrollo de la audiencia para poder las partes realizar un alegato como corresponde; el tribunal poder valorar la prueba. En la medida que las audiencias se van extendiendo, no es posible que los jueces recuerden todo lo que está aconteciendo. Al menos cuando tienen que realizar una gran cantidad de audiencias por jornada. Entonces, ¿dónde vamos a parar? Y volvemos a los registros, a la capacidad del magistrado de registrar lo que ha acontecido que finalmente se traduce en la necesidad de valorar de acuerdo con lo que hemos escrito, porque ya no podemos recordar lo que aconteció en algún punto en el pasado, lo cual es absolutamente humano, no es un reproche, sino que es una consecuencia de nuestra propia naturaleza. Pero allí se pierde la inmediatez también.
–Hay casos que duran un año, un año y medio.
–Eso entraña varias aristas. En primer lugar, el tiempo. La extensión siempre afecta la memoria. Hay casos que, por su volumen, su complejidad, su extensión, la cantidad de imputados y su conflictividad tampoco van a ser breves. Algunos ejemplos paradigmáticos lo tenemos en juicios en la jurisdicción especializada y varios también que se llevan en el fuero ordinario y allí es absolutamente importante la capacidad de registro que tengan los magistrados para llevar a cuenta la producción de la prueba; un factor que ya se discutió en lo que fue el Conares, la Comisión Nacional de Reforma Penal. Te cuento que ya se constituyeron unos dos grupos de diálogos en el pasado, en dos periodos parlamentarios, para proponer modificaciones al Código Penal y al Código Procesal Penal. Todo eso quedó en la nada, pero en una de esas oportunidades, cuando se trató el tema del Código Procesal Penal, ya se había hablado sobre la posibilidad de incorporar la grabación audiovisual de las audiencias de juicio también como testimonio al desarrollo, lo cual constituye un elemento de apoyo como para no perder pista de la producción de la evidencia.
–¿Cuál es la solución?
–Si lo que me preguntás es la posibilidad de ver algún parche para tratar de subsanar este nivel de crisis y saturación en el que está, de la cual son víctimas los justiciables, las personas que reclaman justicia, los propios jueces; yo te diría designar más jueces. Es absolutamente necesario para la etapa de sentencia, porque muchos de estos jueces debemos recordar con la apertura de la jurisdicción especializada, se extrajeron del fuero ordinario. En segundo lugar, muchos de los jueces también se han jubilado como por el cambio en la legislación, las reformas. Eso ha propiciado la salida de muchos magistrados y eso lo resiente la estructura y la organización. Entonces, en primer lugar, habría que analizar eso. También sería importante examinar como está funcionando la etapa preparatoria en cuanto al tema de salidas alternativas, posibilidades de concluir con procesos que no deberían de llegar a juicio. Y todo esto antes de pasar a la cuestión de la reforma legislativa que por qué no también podría darse. Pero eso, hay algunas cuestiones que deberíamos discutir previamente.
Juan P. Mendoza
Abogado por la UNA; especialista y máster en Derecho Penal por la Uninorte; máster en Planificación Estratégica Nacional por el Instituto de Altos Estudios Estratégicos; especialista en Derechos Humanos por la Universidad de Bolonia; ex defensor público y ex juez. Ahora ejerce la profesión.
- Los jueces de Sentencia administran y reciben conflictos que tienen que ver con experiencias humanas que son muchas veces absolutamente traumáticas.