Política

Analistas lamentan que situación de Arrom, Martí y Colmán se politizara

Los tres procesados por la Justicia paraguaya por el secuestro de María Edith Bordón están refugiados en Finlandia. Estaban en Uruguay y madrugaron a las autoridades paraguayas.

Los ex senadores y analistas políticos Carlos Mateo Balmelli y Mario Paz Castaing coinciden en que la situación que envuelve a los prófugos de la Justicia paraguaya Juan Arrom, Anuncio Martí y Víctor Colmán, fue contaminada por cuestiones políticas.

“La decisión de Acnur (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) y la decisión uruguaya es una decisión totalmente influenciada por cuestiones políticas, pero al mismo tiempo es una decisión que se toma metajurídicamente, no se toma por criterios jurídicos, se toma por criterios políticos”, indicó Mateo.

No obstante, añade que la conducta de Uruguay y de Acnur es una respuesta a la conducta equivocada del Paraguay, porque el presidente Mario Abdo Benítez y el ex canciller, Luis Alberto Castiglioni, hicieron acto de presencia ante un organismo jurisdiccional como la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) cuando esta estaba juzgando a Arrom y Martí, demostrando un criterio parcialista.

“Fue un gravísimo error diplomático, un gravísimo error político, un gravísimo error en el proceder del presidente paraguayo, del canciller paraguayo, y del senador Fidel Zavala, porque yo entiendo que Fidel fue secuestrado, y nos solidarizamos con él, pero no puede como senador, ¿por qué razón? ¿qué le estamos demostrando a la comunidad internacional?, que los paraguayos no tenemos empacho en tener presencia o tratar de ejercer alguna influencia ante los organismos jurisdiccionales. Ese fue un error gravísimo que se cometió”, cuestionó el ex legislador.

Aclaró que está en contra del secuestro, pero insiste en que el Gobierno paraguayo procedió mal.

Además, resaltó que la crisis penitenciaria existente en el Paraguay no garantiza los derechos humanos.

“Esas son razones que nosotros tenemos que tener en cuenta, no para justificar lo que pasó, sino para entender lo que pasó”, opinó Mateo.

“Soy un convencido de que aquel que secuestra, aquel que comete un delito, tiene que purgar la pena por su delito, se trate de quien se trate. Pero también creo que el Gobierno paraguayo, las autoridades paraguayas, deben actuar con patrones de conducta, que verdaderamente reflejen y expresen que el Paraguay es un Estado de Derecho, y que el derecho de todos está garantizado en el Paraguay”, asevera el ex senador.

Instó a que se acabe con las relaciones promiscuas entre el poder político y el poder judicial. “¿Qué tiene que hacer un presidente de la Corte Suprema de Justicia en una cumbre de Poderes? No tiene por qué irse, es un poder que no delibera, es un poder que no es elegido por la soberanía popular, es un poder que tiene que ajustar su actuación al derecho”, expresó.

Reiteró que todos estos errores se cometen y las autoridades están degradando las instituciones en el Paraguay. “Se está vaciando de cultura institucional la República del Paraguay”, lamentó.

COMPONENTE POLÍTICO. Por su parte, Mario Paz Castaing piensa que el fallo de la Justicia uruguaya se produce en función a un informe que proviene de las propias autoridades del Gobierno de Uruguay, de los ministerios, de las secretarías de Estado, que son mayoritarios en la Comisión de Refugiados (CORE).

“Entonces, el componente político es muy fuerte, no es solamente la Justicia”, indicó.

Criticó también el trabajo de los diplomáticos y las autoridades paraguayas. “Debió haberse alertado desde aquí cuál podía haber sido el resultado que podría emerger, quizá ahí estuvo el déficit de las autoridades paraguayas”, precisó Paz Castaing.

Además, el ex parlamentario admitió que la Justicia paraguaya, puesta en entredicho en el fallo de la Justicia uruguaya, “tampoco es de las más creíbles”. “No tenemos instituciones sólidas”, reconoció. “Pero hay un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, no se puede dudar de su objetividad, que le quita el mote de perseguidos políticos a estas personas (Arrom, Martí y Colmán)”, agregó.

Paz Castaing también se pregunta cómo los prófugos escaparon de Brasil. “No solamente salieron de Uruguay, sino también de Brasil. No hubo ninguna aclaración oficial de Brasil, de cómo transitaron fácilmente la frontera del Brasil cuando ya no tenían el estatus de refugiados. Hay cosas inexplicables, o poco entendibles por lo menos”, reflexionó.

Declaró que se tenía que haber hecho una labor de inteligencia más fina, un seguimiento que sirviera de advertencia a las autoridades uruguayas y también a la comunidad internacional, sobre lo que podría sobrevenir como consecuencia final.

“Si hubiésemos tenido una tarea de información más detallada hubiésemos alertado el destino final de los procesados”, refirió finalmente el ex senador nacional y analista político.


Si hubiésemos tenido una tarea de información más detallada hubiésemos alertado el destino final de los procesados.

Las autoridades deben actuar con patrones de conducta que verdaderamente reflejen que el Paraguay es un estado de derecho.

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