MISIONES
Situado a orillas del río Tebicuary, entre los departamentos de Misiones y Caazapá, el campo comunal Mbyju’i hechiza a quienes lo frecuentan por su paisaje bucólico en el que combina el trabajo rural y una exuberante naturaleza.
Allí viven comparten ranchos unos 120 pequeños productores, nucleados en la Asociación del Campo Comunal. “Punta Diamante”, “La Alegría”, “Tatare”, “Fortín”, entre otros, bautizaron a sus estancias, donde conservan en conjunto un total de 4.000 animales vacunos, en un predio de 3.600 hectáreas aproximadamente.
Para llegar a este ignoto páramo, ubicado a 30 km del casco urbano Santa Rosa, Misiones, hay que cruzar la compañía San Gabriel de dicho distrito hasta el desvío Kaatygue. De ahí, se debe abrir paso por un callejón que conduce al Paraje Santa. Hasta ahí son 15 kilómetros y, a partir allí, se deben transitar otros 15 km para llegar hasta la orilla del río Tebicuary.
Este predio de terrenos bajos de tierra fiscal tiene una franja de 12 km al lado del río que marca la frontera entre los departamentos de Misiones y Caazapá, es utilizado por los pequeños productores para pastoreo de sus animales.
La concejal municipal y escritora Roseña Ruth Almada mencionó que el campo comunal debe su nombre a un pájaro conocido en la zona como mbyju’i. “Es un ave parecido a la golondrina, que tiene fuerte presencia en el campo comunal, fue bautizado de esta forma en tiempos antiguos”, comentó.
Es un lugar con muchos humedales un paisaje verde, agreste, con mucha fauna y flora. En ese lugar, los productores trabajan solidariamente en conjunto para sobrellevar la producción de forma sostenible y enfrentar los desafíos de este tipo de terrenos. También se ocupan de cuidar sus cabezas de ganado, ya que suelen ser afectados por inundaciones en épocas de lluvias.
Del pastoreo se encargan los socios en forma rotativa en grupos. Tras cada faena, descansan en cabañas que les sirven de refugio donde también resguardan sus animales de los abigeos.
“El campo comunal son terrenos que bordean el Tebicuary el cual riega los pastizales de excelente calidad para la producción ganadera. Es un lugar especial para la gente que quiera disfrutar de paisajes únicos y una naturaleza exuberante, rebosante de belleza y hasta salvaje”, señaló Almada.
A estos lugares inhóspitos se puede llegar en vehículo hasta cierta parte. Luego se debe coordinar con los integrantes del campo comunal para recorrer a caballo o a pie para llegar hasta la orilla del rio Tebicuary. “Al llegar y observar toda esa belleza uno se da cuenta que vale la pena la travesía”, apuntó.
Recorrer hasta la orilla del río Tebicuary a través del terraplén del campo comunal es toda una aventura. La recomendación que hacen los lugareños es llevar ropa cómoda, repelente, agua para hidratarse y algún tentempié para picar por el camino y buena compañía.
Para tener más detalles sobre cómo llegar los visitantes pueden acudir al centro de cultura y turismo de la ciudad o al municipio para tener más información para llegar al lugar.