Para la precandidata opositora, Soledad Núñez, es un hecho que va a llegar a la Intendencia de Asunción y considera a Johanna Ortega como compañera de causa, aunque la diputada haya optado por un tono confrontativo, previo a la encuesta. La ex ministra no se achica ante los ataques cartistas porque sabe que son los responsables del colapso financiero de la Municipalidad. Apuntó a Santiago Peña y dejó en claro que la gestión municipal no puede depender de su partido.
–¿Por qué preferiste no debatir con Johanna Ortega?
–Estamos en un proceso interno dentro de una misma alianza y, para mí, la prioridad en esta etapa es fortalecer la unidad, no tensionarla. Respeto a Johanna y la veo como compañera de causa, sé que compartimos el mismo objetivo: Cambiar el rumbo de Asunción. En sus últimas intervenciones eligió un tono más confrontativo; entiendo que probablemente le hayan aconsejado que esa era una buena estrategia. Yo elegí otro camino porque creo que hoy lo que la gente está esperando de nosotras es vernos trabajar juntas y no profundizando divisiones. Tenemos un adversario común que está en octubre y es muy poderoso. Es el modelo que convirtió la ciudad en lo que hoy sufrimos: desorden, abandono y falta de gestión. No podemos desgastarnos entre quienes queremos cambiar esa realidad. Los asuncenos prefieren saber cómo vamos a arreglar las calles, ordenar las finanzas y terminar con el desorden en la Municipalidad. Mi foco está puesto en que trabajemos juntas, en construir propuestas sólidas y en demostrarle a la ciudadanía que estamos preparadas para gobernar mejor. Siempre voy a estar dispuesta a dialogar y debatir dentro del equipo porque esto no se trata de una competencia personal, sino la construcción de un proyecto colectivo y diferente al que estamos acostumbrados. Y en ese proyecto, por supuesto, quiero contar con ella.
–Si resultás electa en octubre, ¿cómo podrías gobernar con Santiago Peña, un gobierno colorado que no quiere el éxito opositor?
–Voy a ser electa en octubre, y tengo claro que el gobierno municipal no puede depender del color de la corbata de quien esté en el Palacio de López. Mi compromiso es gobernar con visión de Estado. Coordinaré con el Gobierno Nacional cuando sea necesario para que los proyectos de Asunción avancen, pero también defenderé con firmeza los recursos que por ley y por justicia le corresponden a la ciudad. Algunos dan por sentado que, por ser oposición, intentarán perseguirme o poner obstáculos para que no pueda cumplir. Que quede claro: No voy a permitir que los intereses políticos de unos pocos frenen el futuro de la ciudad. Gobernar no es negociar privilegios ni ceder ante la presión, es trabajar con transparencia, firmeza y planificación para que Asunción avance. Es importante remarcar que mi lealtad está con los asuncenos y si encuentro trabas, sé que ellos van a ser mi respaldo y mis aliados. Voy a trabajar para que Asunción deje de ser rehén de los intereses de unos pocos y vuelva a ser una ciudad que funcione para todos. Además, tengo la ventaja de contar con una alianza fortalecida y unida. Mi habilidad para coordinar a toda la oposición será un respaldo concreto. Si intentan atacarme u obstaculizar proyectos, sé que no estaré sola, que defenderemos juntos lo que le corresponde a la ciudad. Esa unidad de quienes queremos un cambio real es parte de la fuerza que garantizará resultados. La división y los intereses partidarios nos trajeron abandono, deudas millonarias y un Municipio paralizado. Eso no puede seguir así.
–A Mario Ferreiro le montaron una causa y no pudo terminar su periodo, ¿sentís temor de vivir lo mismo?
–Cuando uno entra a ordenar una institución quebrada financiera y moralmente, va a tocar intereses. Cuando se tocan intereses, aparecen resistencias y empiezan los ataques. La Municipalidad está superpoblada, desordenada, con contratos mal hechos, procesos que nadie puede explicar. Vamos a cortar las cajas paralelas, vamos a terminar con los planilleros y vamos a exigir que cada guaraní se utilice correctamente. Y por supuesto, que eso va a incomodar a algunos sectores que están acostumbrados a vivir de ese modelo. Pero los asuncenos ya saben que nuestra ciudad no puede seguir siendo rehén de esos intereses. No podemos administrar con miedo de molestar a los poderosos. Yo ya tomé decisiones difíciles como ministra. Profesionalicé una institución, enfrentando presiones e hice sumarios cuando había que hacerlos. La mejor defensa es hacer las cosas bien, con procesos claros, con respaldo técnico, con transparencia total, pero, sobre todo, con el apoyo ciudadano. Yo no voy a gobernar con miedo. Voy a gobernar con reglas claras, y mi seguro es que la ciudadanía va a respaldar mi gestión.
–Camilo Pérez dijo que competir con Soledad Núñez sería competir entre cartistas, ¿creés que el cartismo te ataca porque te ve con temor?
–Lo que dijo es un disparate. Es un argumento rebuscado que no resiste el menor análisis y que, en realidad, deja bastante claro a quién no quiere enfrentar en octubre. A los asuncenos ya no se los asusta con etiquetas. Están cansados del abandono, de los baches, de las deudas impagables, de los planilleros y del modelo que llevó a la Municipalidad al borde de la quiebra. Y ese modelo tiene responsables concretos: El equipo del cual él forma parte. Si quieren discutir algo, que expliquen cómo dejaron las finanzas de la ciudad en esta situación. Que respondan por el endeudamiento, por la falta de obras, por la ausencia total de planificación. Yo sé que, a medida que nuestra propuesta crezca y genere esperanza, van a intensificar los ataques y los rótulos. No me preocupa. Al contrario, confirma que estamos tocando intereses. La ciudad no se va a ordenar con etiquetas ni con maniobras discursivas, se va a ordenar con gestión, transparencia y liderazgo. Y yo estoy preparada para hacerlo.
–¿Estás conforme con la encuesta y el mecanismo?
–Sí, estoy de acuerdo. La encuesta es el instrumento científico más democrático al alcance de la alianza. Nos va a permitir determinar a quién quieren los asuncenos como intendente, no a quién quieren los operadores políticos ni las cúpulas, y nos va a permitir entrar de lleno a la campaña con una candidata fuerte y consolidada. Lo que está en juego aquí es el futuro de Asunción, y frente a eso, los egos no importan.
–¿Qué cambió la llegada de Ana (su hija) en medio de tu carrera política?
–La llegada de Ana me cambió en lo más profundo. Siempre tuve vocación pública, siempre sentí compromiso por mi ciudad y por mi país. Pero cuando sos madre, el futuro deja de ser abstracto, deja de ser una idea y se vuelve un rostro. Se vuelve tu hija. Se vuelve algo que abrazás, que mirás dormir, que depende de vos. Ser mamá es un amor que no se puede explicar del todo. Es esa mezcla de lágrimas y sonrisas, de fragilidad y fortaleza al mismo tiempo. Es entender que los pequeños momentos son inmensos. En medio de esta carrera, mucha gente me preguntó por qué me metí en esto, por qué no elegí algo más tranquilo, menos hostil. Me dijeron muchas veces que las cosas no pueden cambiar, que la corrupción no se puede acabar. Con Ana mis convicciones y mi compromiso con el país se fortalecieron. Porque cuando la tenés en brazos, ya no podés mirar para otro lado. Ya no podés aceptar que la ciudad esté abandonada, que la corrupción sea “normal”, que tantos jóvenes sientan que la única salida es irse. Con Ana siento más claridad que nunca. Y también más urgencia. Quiero que pueda crecer en una Asunción donde caminar sea seguro, donde haya oportunidades, donde lo público funcione, donde quedarse sea una elección y no un sacrificio. Ana me recordó por qué hago política. Es por el futuro. Es por ella. Y por los hijos de todos. Y esa convicción, lejos de frenarme, me da una fuerza que nunca antes había sentido.
La división y los interes es partidarios nos trajeron abandono, deudas millonarias y un Municipio paralizado .
¿Hay esperanza en Asunción de que el Partido Colorado caiga del poder?
- La pregunta que todos los asuncenos debemos hacernos es simple: ¿puede nuestra ciudad seguir así? ¿No es momento de cambiar al equipo que dejó a Asunción abandonada, con calles destruidas y a merced de los raudales? Con calles que se inundan cuando llueve y desagües que explotan, como pasó en el Mercadito. Una ciudad donde los tenedores de bonos deben demandar, porque el intendente no cumple con los compromisos asumidos por la ciudad. Donde, si se acerca un agente municipal, tenés miedo de que te pida una coima. La gente está cansada de este modelo desordenado, sin planificación, que pone los intereses de unos pocos por encima del bienestar de todos. Y de ese cansancio nace la esperanza. La esperanza de que Asunción puede y debe administrarse mejor. La ciudadanía quiere gestión, no improvisación. Y por eso hay futuro para Asunción.