La crecida del río Paraná dificulta el escurrimiento natural del arroyo Acaraymí, provocando el desborde de sus aguas en áreas vulnerables. El avance del agua mantiene en alerta a las familias que viven en las zonas bajas, donde existe riesgo de que la inundación alcance más viviendas.
Tras afectar a pobladores de San Rafael, la preocupación se traslada ahora a San Agustín, donde se advierte a los vecinos sobre la necesidad de abandonar los sectores expuestos y buscar lugares seguros antes de que el agua avance.
La prioridad es evitar que las familias queden atrapadas por la inundación y resguardar sus pertenencias, mientras la crecida del río Paraná mantiene en situación de riesgo a los barrios ribereños de Ciudad del Este.
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La Itaipú Binacional, a través de su Comisión Especial de Crecidas (CEC) y de la Dirección Técnica, continúa monitoreando de cerca y en tiempo real el comportamiento de las lluvias y del río Paraná.
En un comunicado de prensa se explicó que este seguimiento permanente consiste en planificar la liberación controlada y gradual del agua, priorizando en todo momento la seguridad de las familias que viven en las zonas ribereñas.
Ante el pronóstico de nuevas lluvias significativas en la región hasta el 15 de octubre, el nivel del embalse está siendo ajustado para generar un volumen de espera seguro, con oscilaciones entre las cotas de 109 y 112,50 metros durante los próximos días.
Mencionan, además, que con el fin de amortiguar el pico de la crecida y minimizar sus efectos sobre el nivel del río, con una reducción estimada de hasta un metro en el impacto, fueron abiertas las compuertas de la segunda canaleta del vertedero.
De esta manera, desde el final de la mañana de este martes 13, un total de 10 compuertas están liberando un caudal de 10.697 metros cúbicos de agua por segundo.
Mientras continúa de manera ininterrumpida el monitoreo técnico, Itaipú también coordina acciones de asistencia humanitaria junto con la Municipalidad de Ciudad del Este, la Gobernación de Alto Paraná, voluntarios e instituciones colaboradoras.
Para asistir a las familias ribereñas que viven aguas abajo de la represa, en la zona de Ciudad del Este, fueron habilitados albergues temporales en lugares elevados.
Los espacios cuentan con infraestructura básica, agua potable, colchones, chapas y alimentos, con el objetivo de recibir con comodidad y dignidad a quienes necesiten refugio.