Por Fabrizio Opertti y Alonso Chaverri Suarez
A principios de año, la Unión Europea y Mercosur firmaron en Asunción uno de los acuerdos comerciales más importantes de la historia reciente. Pocos meses después, el 1 de mayo, el Acuerdo Interino de Comercio entró en vigor. Una hazaña diplomática de 25 años se convirtió en realidad, pero la firma fue apenas el comienzo. El verdadero partido empieza ahora.
Para Paraguay, las oportunidades son concretas y medibles. Estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indican que el acuerdo puede incrementar en 1,1% el producto interno bruto (PIB) del país, aumentar en USD 88 millones sus exportaciones hacia la Unión Europea, reducir el desempleo en 1,6 puntos porcentuales y contribuir a disminuir la pobreza en 3,5 puntos porcentuales. Son cifras que hablan de empresas que venden más, trabajadores que tienen mejores oportunidades y una economía más resistente ante los vaivenes globales.
Una implementación efectiva del acuerdo le permitirá a Paraguay capitalizar esta oportunidad y transformarla en una mayor integración con los mercados europeos, más crecimiento, más empleo y mayor bienestar para los paraguayos.
La experiencia internacional es elocuente: Los países que más se benefician de los acuerdos comerciales son aquellos que mejor se preparan para aprovecharlos. Países que firmaron acuerdos similares con la Unión Europea vieron multiplicar la inversión extranjera directa europea en sus países. Ese salto, sin embargo, fue el resultado de reformas deliberadas, instituciones preparadas y un sector privado que supo jugar en el nuevo terreno.
Para ello, será fundamental que las empresas paraguayas cuenten con las herramientas necesarias para acceder al mercado europeo, desde el conocimiento de las reglas comerciales y el cumplimiento de estándares hasta sistemas de trazabilidad e instituciones capaces de acompañar su crecimiento.
La agenda complementaria
La agenda de implementación tiene frentes concretos. El sector público debe identificar qué leyes y reglamentos deben actualizarse para cumplir con los compromisos asumidos, fortalecer las instituciones que administrarán el acuerdo y consolidar los mecanismos de coordinación interministerial para estar a la altura de los desafíos. Las autoridades sanitarias y fitosanitarias, las aduanas y los organismos de propiedad intelectual o de compras públicas, entre otros, son actores centrales en este proceso. Su capacidad de respuesta marcará la diferencia.
El sector privado es el verdadero protagonista. Las empresas paraguayas –en especial las pequeñas y medianas– necesitan información clara sobre cómo acceder al mercado europeo, qué certificaciones se requieren, cómo funciona la autocertificación de origen y qué significa el reglamento europeo sobre deforestación para las cadenas exportadoras de carne, soja, madera y derivados. Exportar a la Unión Europea requiere adaptarse a nuevas reglas y procedimientos.
Una vez que un acuerdo entra en vigor, muchas de sus disposiciones se vuelven inmediatamente vinculantes. Los plazos de desgravación arancelaria empiezan a correr, así como los compromisos regulatorios. Los países que ya tienen sus instituciones listas, sus empresas informadas y sus marcos normativos actualizados son los que capturan los beneficios desde el primer día.
Desde el BID acompañamos a Paraguay en este camino con estudios de impacto, análisis de brechas regulatorias, capacitación técnica y financiamiento. Hemos trabajado junto al Gobierno para generar la evidencia que permita tomar decisiones informadas. El conocimiento es el punto de partida; el desafío ahora es convertirlo en acción concreta.
El acuerdo le abre a Paraguay una ventana histórica de acceso a uno de los mercados más grandes y exigentes del mundo. Las condiciones para aprovecharla plenamente están por construirse. Y construirlas requiere decisión política, coordinación institucional y un sector privado que salga a jugar. La firma fue el punto de partida. Los resultados dependen de lo que se haga a partir de hoy.
“El país tiene la oportunidad de aprovechar el pacto para impulsar exportaciones, inversión y empleo.”
*Fabrizio Opertti es Gerente del Sector de Productividad, Comercio e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Alonso Cháverri es representante del Grupo BID en Paraguay.