Celebramos este 1 de mayo el Día Internacional de los Trabajadores, una jornada con un profundo valor histórico. Es un momento oportuno para reflexionar sobre la importancia de crear empleos que permitan una vida digna a las familias paraguayas. El empleo digno debe dejar de ser una de las principales promesas de los políticos en campaña para convertirse en realidad.
El trabajo es un derecho, así lo establece la Constitución Nacional en su artículo 86. “Todos los habitantes de la República tienen derecho a un trabajo lícito, libremente escogido y a realizarse en condiciones dignas y justas. La ley protegerá el trabajo en todas sus formas, y los derechos que ella otorga al trabajador son irrenunciables”.
También dispone que el Estado promoverá políticas que tiendan al pleno empleo; que no se admitirá discriminación alguna entre los trabajadores (por motivos étnicos, de sexo, edad, religión, condición social y preferencias políticas o sindicales); que los trabajadores de uno y otro sexo tienen los mismos derechos y obligaciones laborales, pero la maternidad será objeto de especial protección.
Según el artículo 91, la duración máxima de la jornada ordinaria de trabajo no excederá de ocho horas diarias, y cuarenta y ocho horas semanales, diurnas, y los descansos y las vacaciones anuales serán remunerados.
Con respecto a la retribución del trabajo, “el trabajador tiene derecho a disfrutar de una remuneración que le asegure, a él y a su familia, una existencia libre y digna”. Se consagra el salario vital mínimo y móvil, el aguinaldo anual, la bonificación familiar, el reconocimiento de un salario superior al básico por horas de trabajo insalubre o riesgoso, y las horas extraordinarias, nocturnas y en días feriados. “Corresponde, básicamente, igual salario por igual trabajo”, dice el artículo 92.
Todos estos derechos no siempre estuvieron vigentes, y tristemente se debe admitir que siempre están en riesgo. Recordar es importante por eso, que esta conmemoración del 1 de mayo tiene que ver con las conquistas alcanzadas para los trabajadores. A finales del siglo XIX, los trabajadores norteamericanos soportaban turnos de trabajo de 12 horas durante los siete días de la semana, los salarios eran bajos y no existían condiciones de seguridad e higiene; incluso el trabajo infantil estaba normalizado. Fueron estas condiciones las que llevaron a los trabajadores de Chicago a movilizarse y protestar, en mayo de 1886. Las protestas finalizaron en un ambiente de violencia y represión, se detuvo a los líderes del movimiento obrero y cuatro de ellos fueron condenados a muerte. Hasta hoy se los recuerda como los Mártires de Chicago
En Paraguay del siglo XXI, dicen los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) que hay una tendencia positiva con relación a los puestos de trabajo generados, pero con una nota negativa debido a la calidad de los mismos, o como explican los expertos, que el gran desafío no es solamente generar más empleos, sino generar mejores empleos para toda la población, sin distinciones, precisamente como establece nuestra Constitución.
Los datos señalan asimismo, con respecto al tipo de ocupación, que una parte de los nuevos empleos no reúnen el requisito de tiempo que querrían los trabajadores, y eso explicaría la cifra de subempleo por insuficiencia de tiempo; dichas ocupaciones van desde changas a medio tiempo, con lo cual se pierden derechos laborales e incluso beneficios. Las mujeres, pese a que la Constitución garantiza la no discriminación, según el INE, ante la falta de opciones laborales y teniendo que conciliar con sus responsabilidades familiares, aceptan empleos de bajos ingresos y calidad, a pesar de sus credenciales educativas.
La inflación, el encarecimiento del precio de los alimentos y otros rubros afectan grandemente a los trabajadores y trabajadoras, lo mismo que otras condiciones que afectan a la población como la falta de un sistema de transporte público y movilidad. Por esto, gastan horas valiosas en el caos del tránsito, y aquel lema “Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para el ocio” se vuelve imposible.
En este día, sólo queda decir muchas gracias a todos los que sacan adelante el país.