A la mala gestión y no comprometerse con el bienestar de sus ciudades, una lista de intendentes agrega ahora el despropósito de buscar ser nuevamente electos. Para eso, varios han renunciado tres meses antes de las elecciones, las municipales son un desafío estratégico para los partidos políticos, y en ese escenario, resolver los problemas ciudadanos queda relegado nuevamente.
Varios municipios del país tendrán intendentes interinos hasta que asuman los intendentes que serán electos en las municipales del mes de octubre próximo. Esto es así porque la Ley Electoral obliga a quienes pretenden un nuevo mandato a presentar renuncia tres meses antes de las elecciones.
Aspirar al denominado rekutu es legítimo, además la ley lo permite. El problema se presenta cuando las administraciones de varios de aquellos que intentarán ser nuevamente electos tienen problemas con la Justicia.
En la lista de políticos que aspiran un nuevo mandato se encuentra el intendente de Ñemby, Tomás Olmedo, quien buscará un nuevo periodo pese a estar imputado por presunta lesión de confianza y estafa, en una causa relacionada con el manejo de recursos municipales.
Asimismo a Ysidro Rivas, intendente de Tomás Romero Pereira, quien está investigado por un supuesto perjuicio patrimonial contra la Municipalidad. Le sigue Amado Baldomero Díaz Verón, intendente de Caazapá, quien buscará la reelección en medio de denuncias por el presunto uso irregular de fondos provenientes de royalties. Otro que quiere el rekutu es Óscar Cabrera, intendente de Guarambaré, un dirigente que está identificado con el denominado clan Núñez, administración que fue objeto de numerosos cuestionamientos.
En la localidad de Juan León Mallorquín, el intendente Elvio Coronel renunció para buscar un nuevo mandato, a pesar de que su administración fue objeto de un pedido de intervención en 2024. Esta solicitud se sustentó en un informe de la Contraloría General de la República, que detectó un presunto daño patrimonial cercano a G. 1.900 millones, además de una serie de irregularidades administrativas.
En Asunción, el ex intendente Óscar Nenecho Rodríguez también participó de las elecciones internas, aspirando ocupar una banca como concejal. Solamente obtuvo 1.204 votos. La Fiscalía lo acusa por –supuestamente– formar parte de un esquema que habría perjudicado a la Comuna por la suma de G. 1.830 millones. Según la Fiscalía, se habrían usado recursos de la pandemia para beneficiarse indebidamente.
Decíamos que estos políticos muestran cierto descaro, y desvergüenza para postularse al cargo que ya estaban ejerciendo y que, como los casos mencionados, soportan denuncias, quejas y hasta imputaciones. Lamentablemente no se puede dejar trasladar el grado de responsabilidad que le corresponde a la ciudadanía. Porque si un político, tras ser elegido decepciona a sus electores y no trabaja por mejorar el bienestar de la gente, ¿de quién sería la culpa si aun siendo investigado por la fiscalía vuelve a ser electo? De qué manera puede esperar un cambio el vecino que reclama por la limpieza y el orden de su ciudad, si sigue eligiendo a quien ya demostró que su prioridad no es trabajar por el bien de la población.
Es muy importante reflexionar sobre el hecho de que se estén normalizando situaciones de corrupción y prácticas ilegales; ya que es inaceptable que la ciudadanía no condene la corrupción pública, o a políticos que tienen vínculos con el narco y el crimen organizado; o que no se vea como algo muy perjudicial la corruptela practicada por sus autoridades, y pese a todo los siga eligiendo.
Hablando de las elecciones municipales, nuevamente es necesario recordar que, según una investigación realizada por Punto de Fuga y Connectas, en los últimos 20 años se crearon 36 nuevos municipios en Paraguay muchos de ellos sin llenar los requisitos, y muchos promovidos por congresistas sospechados por vínculos con el crimen organizado: 16 de los nuevos municipios nacieron en los departamentos de Amambay, Canindeyú y Concepción, la “zona roja” del Norte, en el límite con Brasil, donde están los mayores índices de violencia y crimen organizado.
La ciudadanía debe ser muy cuidadosa a la hora de volver a elegir a quienes ya defraudaron su confianza, y como señalara monseñor Vincenzo Turturro, nuncio apostólico en Paraguay, en una entrevista con ÚH, “la corrupción es una herida muy profunda, es robarle dinero a los pobres, es la más grande injusticia social que existe”.