13 jul 2026

Ciudad del Este, sus problemas urbanos y la ausencia del Estado

Un reportaje recientemente publicado en Última Hora aportaba la visión integral de la realidad y las carencias de la segunda ciudad más grande del país. Ciudad del Este muestra numerosos déficits a nivel urbano y social, al igual que otras ciudades que como CDE han crecido desmedidamente y sin planificación. También presenta la dolorosa ausencia del Estado.

Puede aportar mucho para tener una visión integral del país, observar las realidades que vive la población más allá de la capital, especialmente si consideramos la cercanía de las elecciones municipales de octubre próximo.

Resulta relevante principalmente, pues en el Paraguay el electoralismo ocupa un punto central en las prioridades de la clase política.

En estos tiempos en que se ve a los candidatos llegar a los barrios para estrechar las manos de los vecinos y formular promesas, se debería tener siempre presentes las condiciones en las que vive la gente, así como sus necesidades más urgentes.

La Constitución Nacional señala que las Municipalidades son “los órganos de gobierno local con personería jurídica que, dentro de su competencia, tienen autonomía política, administrativa y normativa, así como autarquía en la recaudación e inversión de sus recursos”. Son también comunidad de vecinos con gobierno y territorio propios y que tienen por objeto el bienestar de la comunidad y el desarrollo de los intereses locales. Lamentablemente, en vez de ser la autoridad más cercana a la gente, con demasiada frecuencia han sido solo una agencia de empleo para los amigos, parientes y correligionarios del político de turno.

Esto se podría aplicar a los 263 municipios del país. Pero particularmente a aquellos que no solo no cumplen sus promesas, sino que además no han sabido administrar transparentemente los recursos del municipio. El año pasado, el informe del Observatorio de Causas Emblemáticas del Poder Judicial señalaba que, en cuanto a la corrupción pública, en Paraguay hay 32 casos contra intendentes y 6 contra gobernadores. De esos, solo uno estaba; los demás estaban o condenados, pero libres, o aplicando chicanas para no llegar a juicio. No se puede dejar de mencionar el caso del ex gobernador Hugo Javier González, quien, junto a su ex jefe de Gabinete Miguel Ángel Robles, obtuvo su libertad ambulatoria.

Ellos habían sido condenados a diez años de cárcel por los hechos punibles de lesión de confianza y producción de documentos no auténticos.

Lamentablemente, la impunidad en casos de corrupción se inclina siempre del lado de los amigos del poder, y eso no solo es muy malo para la democracia, y el Estado de derecho, sino que con la impunidad también se dejan de lado las prioridades de la gente.

Cuando los políticos con toda impunidad mienten y no administran de manera transparente los recursos eso se nota, y en el caso de Ciudad del Este, como en Asunción, los déficits que sufren los vecinos vienen acumulados desde hace décadas.

Por eso, una ciudad que es un motor económico fundamental tiene hoy los problemas del crecimiento sin planificación, sin infraestructura pública suficiente, con desequilibrios y contradicciones que afectan esencialmente la calidad de vida de los ciudadanos.

Como se expresaba en el reportaje sobre CDE, falta acceso universal a servicios básicos, como agua potable y energía eléctrica, pese a estar tan cerca de la mayor generadora de energía limpia del mundo es una gran contradicción; la red cloacal es limitada; la ciudad creció de forma caótica y los servicios ya no son suficientes para cubrir la demanda.

También hay realidades que son similares a la capital, pero que para CDE son mucho más graves. Se trata del parque automotor que creció durante los últimos años, mientras que la estructura vial se mantuvo igual y a diario cuenta con congestionamientos en distintos puntos de la ciudad. Es, particularmente, grave en la zona del microcentro, en el corazón comercial de Ciudad del Este, a lo que se suma la falta de espacios para estacionar, y recordemos la presión diaria de la movilidad de compradores, trabajadores y turistas.

Como muchas otras ciudades, CDE tiene problemas para gestionar sus residuos y necesita un sistema de transporte público y movilidad ciudadana. Pero sobre todo se nota la ausencia de un Estado que a través de sus instituciones colabore para mejorar la calidad de vida de la población, sin importar qué tan lejos estén del centro del poder y de los colores partidarios.

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