Karina Gómez
CORDILLERA
Una inminente crisis se cierne sobre la ciudad de San Bernardino, a días de la temporada alta. Pese a una ordenanza municipal que extiende la operación de las discotecas en el Anfiteatro José Asunción Flores hasta febrero de 2026, el intendente Emigdio Ruiz Díaz se niega a firmar las habilitaciones. Esto paralizará la principal fuente de empleo en la zona.
El sector privado y un concejal opositor apuntan directamente a “vecinos poderosos” y a una misteriosa “orden superior” como los verdaderos motores de este bloqueo. Esto pone en jaque a más de 1.000 trabajadores y la inauguración de la temporada, el 3 de enero.
“Resulta que, en febrero de 2025, se acabó el contrato que tenían las discotecas en el Anfiteatro y se hizo una extensión de la ordenanza que habilita a las discotecas del Anfiteatro hasta febrero del 2026. Hoy, el intendente dice que no van a habilitar los boliches en el 2026, ya que él no puede firmar, por una orden superior”, explicó Marilín Caballero, presidenta de la Cámara de Turismo y Comercio de San Bernardino.
Es que Ruiz Díaz había mencionado que su negativa respondía a que “el número uno lo decidió, y ya está”, aludiendo al presidente de la República, Santiago Peña.
Luego, negó haber recibido un pedido directo de Peña para restringir la movida nocturna: “Nadie me llamó”, tiró.
Los actores del sector privado se mostraron preocupados por la postura ambigua y esquiva del jefe comunal. A esto se sumó su resistencia a entablar una mesa de diálogo con el sector privado. Incluso, les sugirió que debían negociar directamente con el presidente Peña para lograr la firma de los contratos, trasladando la responsabilidad a una instancia superior, según Caballero.
La falta de habilitación de los cinco locales nocturnos afectados pone en riesgo a al menos 1.000 puestos de trabajo e igual cantidad de personas –y más– que dependen directa e indirectamente de estas fuentes laborales.
MUDAR LA MOVIDA. El intendente local reafirmó su postura que contradice la ordenanza municipal: “El Anfiteatro nunca estuvo permitido para boliche o discoteca”, alegó. Su solución pasa por mudar la movida nocturna hacia una “zona mixta, como Pirayu’i”, ubicada a las afueras de la ciudad. Puso como argumento de su postura el crecimiento inmobiliario y la necesidad de control del ruido.
El trasfondo del conflicto se liga a la presión de “vecinos poderosos” –en palabras de Vera–, que levantaron sus propiedades en los cerros aledaños al Anfiteatro. Le consta que son ellos –dijo– quienes presentan ante la Comuna constantes quejas por la polución sonora.
“Esa gente, esas autoridades que viven alrededor del Anfiteatro José Asunción Flores, debieron haber entendido en el momento que adquirieron sus propiedades cerca del Anfiteatro, que es un lugar preparado hace muchísimo tiempo para eventos”, sostuvo el concejal Vera en la reunión que tuvo lugar el pasado lunes.
“El intendente tiene que entender que la orden no tiene que venir de arriba, tiene que venir de abajo. Ruiz Díaz fue puesto por la gente humilde en ese lugar”, cuestionó.
Indicó que la Junta Municipal “le dio las atribuciones al intendente para que él pueda firmar el contrato”, por lo que “él tiene todas las prerrogativas jurídicas para poder firmar”, remató.