20 mar. 2026

Vecinos de Asunción en peligro por obras de desagüe inconclusas

Las consecuencias de la pésima gestión de la administración del ahora ex intendente colorado Óscar Nenecho Rodríguez se extienden a los barrios de Asunción y tienen un gran impacto en afligidos y preocupados vecinos que deben lidiar con obras inconclusas, pozos, agujeros y viviendas en permanente riesgo. Se debe agregar asimismo la continuidad y probablemente el empeoramiento del problema original, vale decir, los caudalosos raudales.

En el caso de las obras del desagüe pluvial, la historia se inicia en 2022. Los bonos G8 habían sido aprobados con el objetivo de financiar un plan de G. 360.000 millones distribuidos en ocho cuencas. Sin embargo, la Municipalidad comprometió el 69,7% de los recursos en cuatro obras actualmente en marcha y con distintos niveles de avance y ejecución: San Pablo, que tiene dos frentes de obras, Santo Domingo y General Santos. La mala gestión ha dejado a las demás cuencas sin recursos; se trata de Ayala Velázquez, Terminal y Universidad Católica.

Se debe mencionar que, el 12 de julio de 2024, la Fiscalía había allanado la Municipalidad de Asunción para buscar los documentos referidos al manejo irregular del dinero que debía usarse para las obras de desagüe; esto sucedió luego de que se detectara un aparente desvío de más de G. 500.000 millones del dinero del bono G8. Posteriormente y después de muchos intentos llegó la intervención del Municipio, y tras meses de trabajo, el interventor de la Municipalidad de Asunción, Carlos Pereira, detectó varias irregularidades y hasta presentó denuncia penal: en cuanto a los bonos G8 se concluyó que fueron emitidos para obras que al final no se ejecutaron, y respecto a los G. 500 mil millones, el informe señala que hubo un desvío de los recursos que eran para obras, se detectó que se desvió ese monto destinado para obras.

La falta de una administración eficiente y transparente, así como una larga cadena de complicidades a nivel político partidario han dejado, en los casos de las obras de desagüe, barrios enteros y vecinos viviendo en medio de trabajos que no avanzan, en medio del peligro y las precariedades.

El legado del ex intendente Óscar Rodríguez se puede observar hoy en los barrios que se ven como verdaderas zonas de guerra. Los vecinos que aguardan ansiosos la culminación de las obras en las zonas de San Pablo, Santo Domingo y General Santos tampoco dejan de denunciar que viven encerrados, que sus barrios siempre estuvieron bajo agua y tristemente no hay esperanzas de que eso mejore, asimismo esperan que estas obras no terminen siendo un nuevo Metrobús. Reclaman que el acceso a sus viviendas está restringido y que el riesgo de derrumbe es inminente. “Nos preocupan los accidentes, el derrumbe de murallas y casas. Todo esto se hace muy manualmente y el progreso es lento. No hemos recibido información sobre los tiempos de ejecución, ni acceso al proyecto”, reclamaba un vecino.

Ni los vecinos de estos barrios de Asunción, como tampoco la ciudadanía en general se merecen vivir zonas peligrosas por las calles destruidas y entre obras que están muy lejos de finalizar, porque nadie debería vivir entre baches ni pozos, ni arriesgar su vida en los raudales.

La mala administración de los recursos públicos es una forma de corruptela que supone una traición de las autoridades electas a la ciudadanía que los eligió. Es hora de que la clase política entienda que la actividad política no debe ser un medio para lograr privilegios sino que es fundamentalmente servicio. La ciudadanía merece mucho más de sus autoridades municipales, tiene derecho a buenos servicios públicos e infraestructura urbana, en una ciudad con calidad de vida.

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