Santiago Peña no es un político más, él debe entender la grandeza e importancia de su representación. Según la Constitución Nacional, él representa al Estado y debe cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes. Pero más allá de este marco, por ética debería ser suya la iniciativa y el mayor interés por explicar sin cansancio ni pérdida de paciencia las preguntas sobre su patrimonio.
El presidente de la República ciertamente representa al Estado, pero no debe olvidar que en la República del Paraguay, la soberanía reside en el pueblo, conforme lo dispone la Constitución Nacional. El pueblo ejerce su poder público a través del voto y de esa manera elige a quien gobierna la nación a través de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, los cuales deben mantener su independencia. Un detalle muy importante que aclara la Carta Magna de 1992 es que la dictadura está fuera de la ley.
Es válido hacer este recordatorio en el contexto de un reciente incidente del presidente Santiago Peña con la prensa. Cuando los periodistas consultaron sobre si está dispuesto a transparentar su crecimiento patrimonial correspondiente a lo que la oposición llama “periodo oscuro”, o los años comprendidos entre el 2017 y 2023 que no fueron auditados por la Contraloría General de la República.
“Mi patrimonio está totalmente transparentado, se hizo totalmente transparentado, o sea, toda la información, la trazabilidad de cuentas es del año 2014, que fue el año de mi primera presentación. Estamos hablando de años, años de información”, alegó. Y, al ser insistido sobre la exclusión que hizo la Contraloría de los años en que justamente su patrimonio tuvo un salto de G. 1.007 millones a G. 23.024 millones, respondió: “Porque yo era un ciudadano privado”.
Lamentablemente ante la insistencia de los periodistas y frente a consultas que lo incomodaban, Peña reaccionó descalificando la consulta que se le hizo e incluso sugiriendo que las preguntas de la periodista eran interesadas y motivadas por pagos de un clan del crimen organizado.
La respuesta del presidente definitivamente no se enmarca dentro del ejercicio democrático. Recordemos aquel viejo refrán de que la prensa debe ser el perro guardián de la democracia; las preguntas que le formularon son de interés público.
Santiago Peña es el presidente de la República y no tiene el privilegio de perder la paciencia. Él debe respetar a todos los ciudadanos, debe respetar a los periodistas que cumplen con su labor y, sin duda alguna, debería pedir disculpas por el exabrupto.
El Examen de Correspondencia realizado a las declaraciones juradas del presidente y que ya se encuentra en poder de la Unidad de Delitos Económicos de la Fiscalía está vinculado al escándalo que involucra al mandatario y a su esposa, en 2025, tras el hallazgo y la desaparición de supuestos sobres con dinero en dólares en Mburuvicha Róga, en el caso conocido como los “sobres del poder”. Después de este escándalo, un grupo de parlamentarios de la oposición presentaron una denuncia penal en la que señalan supuestos casos de enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y manejo irregular de recursos públicos en beneficio propio durante su mandato. Los legisladores remarcan una brecha de crecimiento económico de unos G. 21.672 millones.
Asimismo, han surgido interrogantes respecto a la mansión que el presidente posee en la ciudad de San Bernardino. Uno de ellos es sobre el artículo 20 de la Ley 7236/2024, y la deuda declarada por Peña de unos USD 300.000 a favor de la Constructora Gómez Abente SA por la construcción de su vivienda de San Bernardino; sin embargo, este conflicto no impidió que la firma fuera contratista del Estado.
Para la construcción de la vivienda de Peña se firmó un contrato de prestación de servicios el 17 de octubre de 2023 por un valor total de USD 900.000 y un tiempo de ejecución estimado de 23 meses. Una de las obras más recientes adjudicadas a dicha firma es la construcción de la Universidad Politécnica Taiwán-Paraguay, para la que se destinaron USD 18 millones. La universidad se ubica en un terreno cedido por el Ministerio de Defensa Nacional.
Del presidente de la República esperamos prudencia y moderación acorde a su cargo. Debe recordar que la transparencia es la mejor opción; y finalmente, citar al gran Martin Luther King: “Siempre es el momento apropiado para hacer lo que es correcto”.