06 may. 2026

Un retroceso para el sector cultural

Correo_.jpg

Andrés Colmán Gutiérrez
Escritor y periodista

La cultura ha sido siempre la cenicienta para la mayoría de los gobernantes y políticos del Paraguay, especialmente del Partido Colorado.

El sector cultural es al que más rápido se le recortan los exiguos presupuestos o se le suprimen las pocas estructuras que intentan desarrollar políticas de formación, a pesar de las limitaciones. Por algo el Paraguay sigue siendo uno de los países con más pobre formación cultural y educativa.

A pesar de hacer gala de una buena formación académica, el actual presidente de la República, Santiago Peña, al parecer responde al mismo atrasado criterio de intentar reducir la acción estatal en el campo de la cultura.

Esta semana, varios referentes del sector estatal nos han confirmado plenamente lo que hasta hace poco era un fuerte rumor: Que existe un plan gubernamental para reducir o fusionar las pocas instituciones estatales que trabajan (con muy escasa infraestructura y exiguo presupuesto) en el campo de la cultura.

Se ha anunciado internamente que la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL) perdería su rango institucional para pasar a formar parte de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) y ese mismo proceso se podría extender a otras instituciones del sector. Se habla de que también pretenden anexar al Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec) y al Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP).

Supuestamente, la movida es para achicar el Estado y ahorrar plata, pero llama la atención que el área afectada nuevamente sea el de la cultura. Además, el plan gubernamental cae en gruesas contradicciones cuando el propio Poder Ejecutivo estuvo impulsando aumentos desproporcionados para los legisladores, quienes son los que más recursos públicos dilapidan.

El nuevo atropello gubernamental ya ha provocado pronunciamientos de la Academia de la Lengua Guaraní, el Ateneo de la Lengua y Cultura Guaraní, las cámaras de editores de libros, la Sociedad de Escritores del Paraguay, entre otras organizaciones.

“Cualquier intento de anexión de la SPL a otra cartera del Ejecutivo representará la derogación de la Ley de Lenguas”, advierte la Academia, alegando que sería un retroceso para el sistema democrático.

La comunidad cultural está en alerta y empieza a movilizarse, buscando frenar este despropósito, que solo nos empobrecerá aún más en lo educativo. Ojalá los actuales gobernantes tomen conciencia y rectifiquen su torpe accionar.

Más contenido de esta sección
La Semana Santa vuelve cada año con esa mezcla un poco extraña de solemnidad heredada y costumbre domesticada. Convertida, cada vez más, en una semana de pausa total, en Paraguay empieza a vivirse con mayor intensidad desde el “miércoles santo”, con el centenar de chipas que inundan las redes sociales. Mientras en muchos otros lugares el gesto es más honesto aún, pues ya ni se la nombra como tal, es simplemente la “Semana de Turismo”, entre nosotros, en cambio, preferimos sostener la palabra mientras cambiamos el contenido.
Este marzo señala la presencia de tres autores visuales reconocidos en la escena local y sus saltos cuánticos en el mundo internacional del arte.
Ante la escena tragicómica de nuestro espacio de deliberación política –nuestro Congreso Nacional– saturada de gestos, escándalos, indignaciones fugaces y linchamientos morales que duran lo mismo que el ciclo de una noticia viral, uno se pregunta qué queda de la política como búsqueda del bien común, como espacio de deliberación sobre principios normativos o, al menos, como disputa argumentativa en torno el poder. Pero quizá la pregunta deba ser más simple y directa: ¿no estamos asistiendo más bien, a la repetición de un ritual que nos ofrece la ilusión de una limpieza moral de la política, cada vez que un nombre concentra sobre sí todas las culpas?
La cinematografía brasileña atraviesa un proceso de relegitimación internacional en el circuito global de festivales. Obras como Ainda estou aqui (Walter Salles, 2024), A melhor mãe do mundo (Anna Muylaert, 2025) consolidan este panorama, donde la dimensión política es parte intrínseca de su discurso. A este fenómeno se suma la poética de “El agente secreto” de Kleber Mendonça Filho.
Tras el reciente aniversario del sacrificio final en Cerro Corá, surge otra efeméride clave para terminar de armar el rompecabezas de nuestra historia. El 9 de marzo de 1893 marcaba el fin de la existencia de Silvestre Carmona Milesi, el coronel que entregó la posición paraguaya al enemigo. Carmona representa la cara más cruda de la tragedia: la del héroe condecorado que termina convertido en el arquitecto de la caída final. Su figura es una pieza rota, aunque imprescindible, para comprender el trauma y las contradicciones más profundas de la Guerra Guasu.
¿Fue el final de la Guerra Grande un sacrificio planificado o un intento de fuga frustrado por la geografía? Mientras el Mariscal Francisco Solano López arrastraba a su menguante tropa por las serranías del norte, el alto mando brasileño y los cónsules europeos en el Plata compartían una misma sospecha: el objetivo era Bolivia. Entre la lealtad incondicional de sus allegados y las acusaciones de deserción de sus enemigos, la verdadera intención de López permanece bajo el velo del misterio. Este artículo profundiza en los testimonios y documentos que alimentaron la hipótesis de un exilio andino y las razones estratégicas que pudieron haber convertido esa ‘huida’ en un repliegue táctico de largo alcance.