PEKÍN
Donald Trump llegó a Pekín con un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primera cumbre bilateral desde 2017.
Al bajar del Air Force One, el presidente republicano levantó el puño en señal de victoria. En la pista lo recibieron con flores, una alfombra roja y 300 jóvenes con uniformes blancos que gritaban “welcome” (bienvenido).
Detrás suyo iban los directores ejecutivos de Tesla, Elon Musk, y de Nvidia, Jensen Huang, símbolos de los acuerdos de negocios que Trump quiere firmar en la primera visita de un presidente estadounidense a China en casi diez años.
Trump será recibido por Xi a las 10H00 locales en el Gran Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmén, el corazón del poder político de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar.
COOPERACIÓN Y GESTIÓN DE DIFERENCIAS. “China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales.
ASUNTOS CRUCIALES. Una de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles.
Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular.
Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo.
El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Poco después sin embargo añadió que “no necesita ayuda con Irán”.
Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado “problemas” desde que Estados Unidos impuso a mitad de abril el bloqueo de los puertos iraníes.
“Nos llevamos bien” con Xi Jinping, declaró. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.
Estados Unidos y China mantienen desde hace años una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico.
“La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, apunta Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones.
Crudo cede ante reunión bilateral
Los precios del petróleo retrocedieron el miércoles ante la visita de Donald Trump a China y de las medidas para paliar la falta de petróleo por el conflicto en Oriente Medio.
El petróleo de la referencia Brent del mar del Norte para entrega en julio cedió el 1,99%, a 105,63 dólares.
Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate para entrega en junio perdió el 1,14%, a 101,02 dólares.
“El mercado espera ver si Trump podrá convencer a Xi de presionar a Irán para que reabra el Estrecho de Ormuz y permita que se reanuden las entregas de crudo al resto del mundo”, comentó Andy Lipow, de Lipow Oil Associates.