HOHENAU
En el barrio Villa Santa María, en el distrito de Trinidad, Departamento de Itapúa, surge una historia que emociona y demuestra que las oportunidades aparecen cuando uno se anima a dar el primer paso.
Matías Benítez, de 25 años, decidió dejar su trabajo como mozo para seguir un camino que hoy lo llena de orgullo: convertirse en barbero, inspirado por el legado de su padre, Avelino Benítez, quien recorre sobre su motocicleta todos los días los 80 km que separan a su pueblo de Encarnación.
Durante años, Matías trabajó en un restaurante en la vecina ciudad de Hohenau, sin imaginar que su futuro estaría frente a un espejo, con una máquina en mano. Su padre, con más de tres décadas de experiencia en el rubro de barbero, siempre estuvo cerca, pero nunca había despertado en él el interés, hasta que un día todo cambió.
Mientras su padre le cortaba el cabello a él y a su hermano, decidió pedirle que le enseñara. Ese momento marcó un antes y un después.
Con lo básico en sus manos, comenzó a practicar con su hermano y luego con vecinos, ofreciendo cortes gratuitos en Bella Vista. Lo hacía después de largas jornadas como mozo, aprovechando cada minuto libre para aprender y mejorar.
Con esfuerzo, paciencia y muchas horas de práctica, fue perfeccionando su técnica. A los 22 años decidió apostar en serio por este oficio y con el tiempo logró ganarse la confianza de la gente. Así, hace casi tres años tomó una de las decisiones más importantes de su vida, que era dejar el restaurante y dedicarse completamente a la barbería.
Al mudarse a Villa Santa María, comenzó prácticamente desde cero. Sin embargo, vio una necesidad en la populosa comunidad, ya que no había un barbero cercano y muchos vecinos debían viajar a otras ciudades para cortarse el cabello. Con iniciativa, recorrió casa por casa ofreciendo sus servicios, repartiendo panfletos y dándose a conocer. La respuesta no tardó en llegar.
También encontró en el servicio a domicilio una gran oportunidad. Visitaba a sus clientes en sus casas, donde muchas veces atendía a varias personas en una sola jornada, fortaleciendo su clientela y su reputación. “De lunes a jueves salía a peluquear a domicilio porque mucha gente no puede llegar hasta la barbería, en tanto que de viernes a domingo atendía en mi local”, dice Benítez.
Hoy, al frente de su emprendimiento Matu Barber, ofrece cortes de cabello, barba y perfilado de cejas, consolidándose como una opción confiable y cercana para los vecinos. “Los estilos varían conforme el pedido de los clientes. Algunos piden el corte mohicano, otros el peinado V y los adultos generalmente un corte normal o tradicional”, contó.
Detrás de cada logro, destaca el apoyo constante de sus padres, quienes no solo le enseñaron un oficio, sino también valores de trabajo y perseverancia. Matías no solo cambió su vida, sino también busca inspirar a otros.
Su mensaje es claro: “La cuestión es animarse a emprender, confiar en uno mismo y no tener miedo de empezar desde abajo”, dijo. “Porque a veces, el futuro está más cerca de lo que pensamos y puede comenzar con una enseñanza, una oportunidad y el coraje de intentarlo”, finalizó el barbero.