13 abr. 2024

Trabajo y crianza

Imagínate un equilibrista en un circo caminando con gracia sobre una cuerda floja, sosteniendo en una mano una maleta llena de responsabilidades laborales y en la otra, la risa de un niño. Esa imagen colorida y desafiante representa la búsqueda constante de los padres modernos por encontrar el equilibrio entre el trabajo y la crianza. Como sicóloga infantil, me encanta explorar esta aventura desde el mundo de los más pequeños donde cada día es una nueva oportunidad para aprender y crecer juntos.
En este emocionante viaje hacia el equilibrio perfecto, descubrimos que no se trata solo de malabares con el tiempo, sino de encontrar la magia en los momentos compartidos con nuestros hijos. Desde las risas contagiosas en la hora del desayuno hasta las historias nocturnas antes de dormir, cada instante ofrece una oportunidad para fortalecer los lazos familiares y crear recuerdos inolvidables.

Una de las claves para este equilibrio es aprender a ser flexibles, como una cuerda de circo. Sabemos que los planes pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos, y eso está bien, lo importante es adaptarnos a las circunstancias y encontrar lo bueno en cada situación, ya sea un día caótico en el trabajo o una tarde de juegos improvisados en el parque. Sin embargo, la gestión del tiempo es muy importante. Aunque pueda parecer una tarea abrumadora, aprender a priorizar y delegar responsabilidades puede liberar tiempo valioso para pasar con la familia. Establecer una rutina estructurada puede ayudar a reducir el estrés y brindar a los niños un sentido de seguridad y previsibilidad en sus vidas diarias.

Además, es fundamental contar con la ayuda de nuestros propios payasos y trapecistas en forma de amigos y familiares. Juntos, formamos un equipo poderoso que nos apoya, nos anima y nos recuerda que no estamos solos en esta gran aventura llamada crianza. Es esencial cultivar una red de apoyo sólida. Los amigos y familiares pueden brindar el apoyo necesario para aliviar la carga de la crianza y proporcionar un espacio donde los padres puedan desahogarse y recibir orientación. La capacidad de pedir ayuda no solo es un signo de fortaleza, sino también una estrategia para mantener la salud mental.

Y qué sería de esta maravillosa travesía sin un poco de magia personal. El autocuidado se convierte en nuestra varita mágica, transformando el cansancio en energía renovada y el estrés en serenidad. Tomarnos un tiempo para nosotros mismos nos permite recargar nuestras baterías y regresar al escenario familiar con una sonrisa en el rostro y el corazón lleno de amor. Los padres que se sienten física y emocionalmente agotados tendrán dificultades para brindar el apoyo y la atención que sus hijos necesitan. Tomarse tiempo para descansar, hacer ejercicio, practicar actividades placenteras y mantener relaciones sociales saludables son componentes esenciales para mantener el equilibrio entre el trabajo y la crianza.

En este circo de la vida, cada familia es una actuación única y especial. No hay reglas estrictas ni guiones preestablecidos. En cambio, nos guiamos por el amor, la creatividad y la alegría de ser padres. Experimentamos, nos caemos y nos levantamos juntos, celebrando cada pequeño logro en el camino. Es importante recordar que no existe una fórmula única para encontrar el equilibrio perfecto entre el trabajo y la crianza. Cada familia es única, al igual que sus circunstancias y necesidades. Lo que funciona para una familia puede no ser adecuado para otra.

Soy fiel creyente de que uno de los pilares fundamentales para lograr este equilibrio es establecer límites claros entre el trabajo y la vida familiar. Esto implica aprender a desconectar del trabajo cuando estamos en casa y dedicar tiempo de calidad exclusivamente a los hijos. Apagar los dispositivos electrónicos, crear rituales familiares y practicar la escucha activa son algunas formas efectivas de fortalecer los lazos familiares y fomentar un ambiente de seguridad emocional para los niños.

Belén Espínola (*)
(*) Sicóloga Clínica Infantil, especialista en Educación Emocional.

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Alfredo Boccia Paz – @mengoboccia