14 mar. 2026

Un mensaje para Paraguay

Desde que llegué a Paraguay como embajador del Estado de Israel, he tenido el privilegio de conocer un país extraordinario. Un país de gente cálida, orgullosa de su historia y profundamente comprometida con valores que Israel también considera fundamentales: la libertad, la democracia y el respeto por la dignidad humana.

Para Israel, Paraguay no es solamente un aliado. Es un amigo verdadero. A lo largo de los años, el pueblo paraguayo ha demostrado una comprensión profunda de los desafíos que enfrenta Israel y ha expresado su solidaridad en momentos difíciles. Por ello, deseo comenzar estas líneas con un sincero agradecimiento a Santiago Peña y al pueblo paraguayo por su constante apoyo y amistad.

Hoy, que Israel está viviendo uno de los periodos más complejos de su historia reciente siento la responsabilidad de hablar sobre esta situación y contar más sobre lo que ocurre en Israel y en consecuencia en el mundo. Durante 47 años, el régimen fundamentalista de Irán ha amenazado permanentemente con eliminar al Estado de Israel. Líderes iraníes han declarado que “borraran a Israel del mapa” y que “basta con una bomba para aniquilar a Israel”. El Estado Judío no tiene alternativa sino tomar muy en serio esas amenazas. Israel actúa con un principio claro: la responsabilidad de proteger a su población y garantizar su seguridad.

Desde hace más de dos décadas Irán ha estado desarrollando su programa nuclear y el de misiles balísticos, con el fin de lograr su objetivo declarado contra Israel. En abril y octubre de 2024; Irán, sin provocación alguna, atacó a Israel con misiles balísticos. En junio del 2025, Israel atacó Irán, en la operación militar “León Ascendente” para degradar la amenaza nuclear y misilística iraní.

El fanático régimen iraní nunca ha abandonado su estrategia: aniquilar a Israel. Ha seguido avanzando en el desarrollo de armas nucleares e instalando bajo tierra, a una enorme profundidad, las instalaciones bélicas nucleares, así como la producción de los misiles balísticos, para protegerlas de ataques aéreos. El régimen iraní asesina intencionadamente a civiles, mientras que Israel neutraliza a los asesinos en masa.

Durante décadas, el régimen iraní ha sido un enemigo declarado de los Estados Unidos y de Israel. Ha matado y mutilado a miles de ciudadanos y miembros de las fuerzas armadas estadounidenses a través de sus propias fuerzas y a través de sus proxys, mientras coreaba “Muerte a América”, “Muerte a Israel”. El sábado 28 de febrero comenzó la operación “León Rugiente”, en la cual Israel junto con Estados Unidos tiene como objetivo eliminar las amenazas existenciales iraníes.

Se trata de un régimen extremista y fanático, considerado como el mayor financiador del terrorismo internacional. Es el mismo régimen que arma y financia a sus proxys, el mismo que está detrás de los atentados contra la comunidad judía y la Embajada de Israel en Argentina y detrás de numerosas actividades terroristas en América Latina. Es el mismo régimen que ha masacrado decenas de miles de sus propios ciudadanos hace tan solo 2 meses, solo por querer vivir libres en su propio país.

Es esencial no dejar el trabajo a medias y evitar que el régimen vuelva a sus acciones hostiles. Esta operación creará las condiciones bajo las cuales el pueblo iraní podrá tomar su futuro en sus propias manos y liberarse del régimen asesino que lo ha oprimido y masacrado durante 47 años. El primer ministro Netanyahu se ha dirigido al pueblo iraní durante décadas y ha dejado en claro que Israel no busca dividir a Irán, sino liberarlo de la carga tiránica para que viva en paz.

Israel no busca la guerra ni la escalada del conflicto. La operación “León Rugiente” es una puerta de acceso a la paz. Por el contrario, nuestras acciones tienen un objetivo claro: impedir que amenazas existenciales se conviertan en una realidad y preservar la estabilidad regional. El régimen iraní ya posee misiles capaces de alcanzar objetivos a través del Medio Oriente, Europa, y sigue desarrollando capacidades para llegar a los Estados Unidos, esta amenaza no afecta solo a Israel, sino que a todo el mundo.

En este contexto difícil, el apoyo de países amigos adquiere un valor especial. Paraguay ha demostrado, en numerosas ocasiones, que entiende la importancia de defender los principios de libertad y seguridad frente a quienes buscan desestabilizar la paz. Trabajar juntos contra el régimen iraní brindará estabilidad a la región y permitiría ampliar los Acuerdos de Abraham. Podría abrir un espacio importante para nuevas alianzas y acercamientos con otros países árabes y musulmanes. Sus resultados podrían convertir a nuestra región y al mundo entero en un lugar más seguro.

Israel y Paraguay comparten también una visión de futuro basada en la cooperación y la innovación. En áreas como la tecnología, la agricultura, la salud y la educación, existe un enorme potencial para seguir profundizando nuestra colaboración en beneficio de ambos pueblos. Como embajador, uno de mis mayores objetivos es fortalecer estos lazos entre nuestras sociedades y la situación actual no impedirá que sigamos profundizando estas relaciones y que Israel siga apoyando a Paraguay.

Estoy convencido de que los próximos años traerán nuevas oportunidades para ampliar esta cooperación y seguir construyendo juntos un futuro de prosperidad, innovación y paz.

  • Israel no busca la guerra ni la escalada del conflicto. La operación “León Rugiente” es una puerta de acceso a la paz.
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