Los afectados expresaron que es una situación insostenible y que les mantiene en un estado de vulnerabilidad extrema. Aunque temen represalias, entienden que tienen derechos laborales y al ser amas de casa ya no pueden sostener sus gastos sin cobrar sus haberes.
Nancy Cañiza, vocera de las funcionarias, explicó que, tras meses de reclamos, recibieron la promesa de un posible desembolso de G. 60 millones por parte de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). Sin embargo, aclaró que esta suma está lejos de resolver el conflicto de fondo ya que solo alcanzaría para pagar dos meses de salario a cada trabajadora y como ganan menos del sueldo mínimo, va a ir al pago de cuentas y tampoco cubriría la totalidad de sus deudas.
“Aun si nos dan ese dinero, seguiríamos con ocho o nueve meses atrasados. No existe un convenio estable que nos respalde, solo aportes ocasionales que no garantizan nuestra estabilidad”, explicaron. Es un aporte solidario el que hace la EBY desde hace años y lo que desean es un compromiso “que se cumpla”.
“Porque en esta circunstancia dependemos de su buena voluntad, cuando ellos nos quieran dar y nuestras deudas aumentan, las enfermeras ganan G. 1.650.000 y las asistentes, limpiadoras y cocineras ganan alrededor de G. 1.500.000, por eso pedimos que nos paguen el salario completo y se firme un convenio”, señaló Cañiza.
A pesar de la crisis financiera que atraviesa el personal, Cañiza aseguró que el bienestar de los abuelos residentes en el hogar no se ha visto afectado: “Los abuelos están bien cuidados, pero quienes estamos pasando muy mal somos las funcionarias, pedimos a los directivos que se muevan más, nos dicen que todo está previsto y bien encaminado cuando les preguntamos, pero hasta ahora no tenemos solución”, manifestó la funcionaria.
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Las trabajadoras no descartan iniciar medidas de fuerza o manifestaciones en caso de no recibir una respuesta satisfactoria. Lo harán la semana que viene. El llamado es directo a las autoridades locales como el intendente Carlos Duarte , los concejales municipales y autoridades nacionales, para que intervengan y aseguren la continuidad operativa de un centro vital para la comunidad de Ayolas.
Por su parte, Víctor Espínola, concejal municipal, y presidente de la Asociación del hogar de ancianos Divina Misericordia de Ayolas, al momento de la llamada dijo que no podía hablar y que devolvería la llamada en 30 Minutos pero no lo hizo, por eso no sabemos cuál es su versión al respecto.