04 abr. 2026

“Star Trek”, medio siglo de esperanza interestelar

Los Ángeles (EE.UU.), 7 sep (EFE).- Un clásico de la ciencia-ficción, referencia de la cultura “geek” y pionera de la diversidad y la inclusión en la pantalla. Todo eso es Star Trek, la imprescindible saga interestelar cuyo mensaje utópico y de esperanza en el progreso cumple mañana cincuenta años.

La actriz estadounidense Zoe Saldaña posa en la alfombra roja de la última entrega de la saga, "Star Treck: Sin Límites", en Ciudad de México. EFE/Archivo

La actriz estadounidense Zoe Saldaña posa en la alfombra roja de la última entrega de la saga, “Star Treck: Sin Límites”, en Ciudad de México. EFE/Archivo

Con el episodio The Man Trap, el universo de Star Trek, ideado por Gene Roddenberry, llegó por primera vez a la televisión el 8 de septiembre de 1966, aunque por ese capítulo era imposible pronosticar que se convertiría en todo un fenómeno de masas.

“Bitácora del capitán. Fecha estelar, 1513.1. Nuestra posición, orbitando el planeta M-113". Esas fueron las primeras frases que, sobre un fondo con la nave Enterprise surcando el espacio, se escucharon en la entrega inicial de la serie Star Trek, que sirvió para presentar a personajes ahora tan reconocidos como el capitán Kirk (William Shatner) o Spock (Leonard Nimoy).

La trama de The Man Trap era bastante convencional. Los tripulantes de Enterprise viajaban a un planeta casi abandonado y tenían que lidiar con un misterioso monstruo, que se alimentaba a base de sal y que tenía la asombrosa capacidad de transformar su apariencia a su antojo.

Pero este episodio también desveló algunas de las claves del futuro éxito de la saga, como el mensaje utópico, idealista y de colaboración entre la humanidad que planteaba como parte de su esencia Star Trek.

La nave Enterprise parecía una versión pluscuamperfecta de la ONU. En total armonía y con una fe sólida en la tecnología y el conocimiento, en la tripulación aparecían, por ejemplo, una mujer negra (Uhura, interpretada por Nichelle Nichols), un ruso (Chekov, al que daba vida Walter Koenig), y un asiático (Sulu, al que prestó su rostro George Takei).

El mensaje a favor de la diversidad era llamativo en un áspero y paranoico contexto internacional marcado por la Guerra Fría, pero también tenía acomodo en los nuevos vientos que soplaban en Estados Unidos en los años 60, con el Movimiento por los Derechos Civiles y la contracultura apostando por una nueva realidad social.

Un ejemplo de las aspiraciones de Star Trek fue que en 1968 ofreció el primer beso interracial en la historia de la pequeña pantalla con el celebrado encuentro entre el capitán Kirk y Uhura.

Tres temporadas y cerca de ochenta episodios duró este primer show que sólo fue el pitido inicial de la impresionante expansión del universo de Star Trek, que además de sus producciones televisivas cuenta, hasta el momento, con trece películas.

Impulsada por el extraordinario éxito de su competidora Star Wars en 1977, Star Trek trasladó sus peripecias al cine por primera vez en 1979 y su última cinta, Star Trek Beyond, se estrenó este año con Chris Pine, Zachary Quinto y Zoe Saldaña en su reparto.

Esta película, que incluyó al primer personaje gay de la saga, es la tercera parte del relanzamiento de Star Trek que ha patrocinado J.J. Abrams, y Paramount ya confirmó que habrá, al menos, un cuarto largometraje.

Pero los “trekkies”, un grupo con honores dentro de la cultura “geek”, no tendrán que esperar mucho para seguir disfrutando de sus aventuras preferidas, ya que Star Trek: Discovery, la séptima serie de Star Trek, se estrenará en CBS en enero de 2017.

Su productor ejecutivo, Bryan Fuller, adelantó que la nueva serie seguirá apostando por derribar límites y por lanzar un mensaje de esperanza para el futuro.

Como primer indicio, ya se conoce que Star Trek: Discovery tendrá como protagonista a una mujer no blanca.

La celebración del medio siglo de Star Trek llega con energías renovadas para la saga y hasta la NASA publicó un vídeo con las felicitaciones de sus científicos. El espacio, cincuenta años después, continúa siendo “la última frontera”.

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