Las formas de los artistas Roque Ardissone (Asunción, 1951) y Rodrigo Velázquez (Caacupé,1992) nos son conocidas a fuerza de presencia y sostenido talento creativo en nuestra escena. En esta exposición, la idea en torno al término simbiosis pretende dirigir su mirada hacia un horizonte ambiental, a sentir el afecto y la ternura sobre la fauna y la flora del territorio.
Al ver las obras combinadas de Ardissone y Velázquez, sentimos de inmediato una pulsión de cosmosensibilidad, de bioscenosis integral. Y abusando de las raíces griegas, añadimos, a modo de divulgación rápida, que la expografía de la muestra privilegia la visión de una bioscenosis, de un conjunto de organismos de especies diversas que viven en un biotopo o espacio vital.
Sin interferencia antrópica, las obras crean una especie de lugar “no humano”. Plantas, animales, elementos cósmicos, fuerzas naturales, magnéticas y eléctricas atraviesan cada una de las piezas, aún en sus soportes diferenciados de la escultura y el grabado.
Velázquez lo consigue desde una figuración rotunda y planeada en sus estructuras monocromas y a color de formas zoo y fitomorfas; mientras Ardissone lo hace desde una sublimación de realidades naturales pero abstractizadas, poseedora de una paleta asombrosa. La unidad del tema ambiental sostiene el alcance del compromiso ético de la propuesta.
La abstracción que propone Ardissone rompe con la figuración e inaugura nuevas formas de expresión, como la construcción geométrica y orgánica de sus esculturas metálicas. Otra novedad es la edición de una serie de grabados trasladada desde sus dibujos y realizada por Velázquez. El impulso sintetista del escultor se revela en los ritmos, en las formas secuenciales y en las tensiones que invitan a explorar la superficie, ora pintada con pintura automotiva, ora oxidada o bien tomando los tonos del bronce.
Velázquez asume una interrelación con la flora, la fauna y el bosque, de total interés ambiental. La situación crítica de los espacios naturales, la deforestación, las catástrofes producidas por la actividad humana convierten el grabado de Velázquez en una fábula natural, donde viven el jaguareté, el tatú bolita y los loros al cobijo de árboles y sobre la hojarasca.
La curaduría de Simbiosis
El relato organiza la premisa de simbiosis bajo el concepto de unión e interdependecia; su ambición es crear un camino intuitivo de conocimiento; un atajo por abarcar, además de la belleza natural de sus sujetos y objetos, una inquietante percepción de amenaza y condena a las vidas que representan.
Tomar prestada de la ciencia el razonamiento de simbiosis para aplicarlo en un hecho artístico, que es decir, simbólico, da cuenta de una intención de mezcla, de combinación, de diversidad; ideas que se funden en discursos que recuerdan contextos humanistas y sociales. En griego, simbiosis significa “vivir juntos” aún a pesar de las diferencias morfológicas, y para esta muestra de Ardissone y Velázquez, el relato curatorial utiliza el término aplicándolo a una metáfora de las relaciones interpersonales y mutualistas.
La exposición es un lugar y un tiempo alejados de la realidad, es el sitio donde “ocurre” el discurso artístico, y debería ser capaz de transportarnos a una ilusión, a una ficción que nos haga despegar de lo cotidiano y de la vulgaridad. Su misma escenografía expande un horizonte natural y biológico, sin coordenadas antropocéntricas o culturales.
El espacio expositivo congrega a partes iguales un animalario y un jardín, y cuya acumulación maximalista resulta en un montaje que busca la tensión y el contraste. La muestra apela tanto a pulsiones esteticistas como a la crítica ambiental, mientras señala oblícuamente a nuestra responsabilidad individual y colectiva en la destrucción del paisaje.
La Casa Ardissone, el nuevo centro cultural del microcentro asunceno, ubicada en 25 de Mayo 871 entre Tacuary y Estados Unidos, es el hogar de la exposición Simbiosis (Paradojas Naturales). Las actividades complementarias a la muestra consisten en una visita comentada junto a los artistas Roque Ardissone y Rodrigo Velázquez y a quién esto escribe, curador de la muestra, el viernes 29 de Mayo de 18:00 a 20:00 horas; así como en dos Talleres de Iniciación al Linograbado, los días sábados 30 de Mayo y 6 de Junio, con inscripciones abiertas.