San Alfredo es un distrito ubicado al norte de Concepción con alrededor de 6.500 habitantes y sufre un fenómeno particular: Según denuncian sus propias autoridades municipales, casi el 90% de los hombres en edad de trabajar fueron empujados a migrar, principalmente al Chaco o al exterior, dejando la comunidad sostenida casi exclusivamente por mujeres. Esta es la realidad de otro de los distritos más pobres del país, conforme a datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Como casi todas las familias de la comunidad, Liz Beatriz Ocariz es una pobladora que vive con su nieta de 12 años a unas cuadras del casco urbano de San Alfredo. Sus dos hijas viven fuera de la ciudad donde encontraron trabajo. “Ha’ekuéra oikopa Capitán Bádope (en referencia a su hija y nieto) ha koa sy (apunta a su nieta), Chácope, ha’eño la che ayuda. (Ellos: mi hija y mi nieto viven en Capitán Bado y la madre de mi nieta en el Chaco, ella sola es la que me ayuda)”, cuenta a un equipo de Última Hora que visitó este pueblo norteño.
“Jetu’u la situación, ofaltapaitevoi (es difícil la situación, falta todo)”, resume. Liz tiene 50 años y, además de recibir remesa de su hija, tiene una vaca y unas pocas gallinas para subsistir. Prepara dulces de leche día de por medio y los vende en pequeños potes de G. 2.000, lo que sirve de ingreso para sustentar la humilde casa de paredes de madera y techo de chapa, sin piso, y sin muchas comodidades.
Al estilo paraguayo, con una sonrisa dice “ndajekehái” (no me quejo) porque confía en que gracias a la provisión de Dios siempre tienen para comer algún guiso o puchero, aunque hace la salvedad que comer un asado o carne todos los días es muy difícil.
Liz reconoce que sueña con tener una vivienda digna que en días de lluvia no se inunde. “La óga ndaha’éi la gratis, upévare che ndahupytýi. Ofalta chéve legalmente la che rógarã. Ko’ãga ropensa hina, he’i chéve che membykuña jajogua hãgua sa’i sa’i la materialkuéra, hepynte (La construcción de viviendas no es gratis, por eso yo no alcanzo. Me falta realmente para mi casa. Estamos pensando con mi hija comprar poco a poco los materiales, pero son caros)”, señala.
Un distrito con potencial. El intendente Benigno Villanueva describe al distrito con potencial, pero que históricamente fue relegado: “Estamos ansiosos de crecer porque estuvimos mucho tiempo olvidados de todos los gobiernos. Acá hay tierra colorada, fértil, ansiosa de alguna oportunidad que se le dé para poder salir adelante”.
Sin embargo, la realidad social refleja una estructura debilitada y una comunidad sostenida por mujeres. La migración de hombres es uno de los rasgos más visibles. “El 90% de los hombres están trabajando afuera”, asegura el intendente.
“Anteriormente contábamos con 27 industrias madereras. Hoy en día prácticamente eso ya desapareció. Teníamos carpintería, yo creo que dos carpinterías y uno o dos aserraderos funcionan, pero no funcionan bien”, añade.
Actualmente, la economía se sostiene principalmente en la ganadería y en pequeños intentos de diversificación agrícola. “La economía se basa en ganadería y ahora estamos implementando un poco también en agricultura”, comenta.
Sin embargo, las condiciones no favorecen la producción ni siquiera para el programa Hambre Cero. “El productor tiene que esperar dos meses para cobrar y el productor no tiene nada”, afirma. A esto se suman los altos costos: “Tomate a 20.000, maíz carísimo, fertilizante… Entonces nadie quiere meterse a producir”, lamenta.
“Yo soy la señora Auda Chamorro, soy la presidenta de la Asociación Mujeres Valientes de San Alfredo. Nosotros vendemos comida, buscamos sustento de todos los días para nuestra familia, para ayudarle un poco a nuestros maridos también”, destaca otra pobladora.
La causa de esta migración es la falta de empleo local. “De acá pues la mayoría de los hombres se van al Chaco, le dejan a su esposa, a sus hijos, porque no tenemos fuentes de trabajo en San Alfredo. Eso es lo que hace falta, una fuente de trabajo donde trabajen mujeres y hombres también”, reclama.
Chamorro también recuerda un pasado distinto para la comunidad. “San Alfredo antes era grande, era un municipio muy grande, pero sin embargo entraron, nos quitaron bastante nuestra tierra, nos quedamos con muy poca tierra”, comenta recordando las tierras perdidas por la distritación de Itacuá.
“Producimos mandioca, verdura, eso sí producimos en la chacra, pero no todo se produce también de la tierra”, explica. Por eso dependen de productos traídos de lejos como “harina, aceite, fideos son muy caros, porque llegan de lejos”.
El encarecimiento de los alimentos impacta directamente en la alimentación de las familias.
“La carne sí es cara porque acá se vende del frigorífico, no de la estancia directamente”, señala Chamorro. Y describe una situación crítica: “Hay gente más necesitada, gente que no tiene qué comer… Hay demasiada pobreza”. Incluso, asegura que hay casos extremos: “No tienen qué comer, vivienda tampoco. Eso es lo que hace falta”.
Educación y salud SOSTENIDAS a pulmón. En contraste con las limitaciones, la educación aparece como una prioridad. La municipalidad financia el traslado diario de estudiantes desde zonas rurales hasta centros educativos e incluso hasta la universidad en Concepción. Si no, no podrían estudiar, por lo que representa trasladarse todos los días 120 kilómetros.
“Salen a las cuatro, se van, a las nueve vuelven otra vez, vienen a cenar y quedan otra vez en su casa”, destaca el jefe de la Comuna que afirma que parte de los gastos se financia con la donación de su salario y la de su hermana, la diputada Irina Villanueva.
“Ya sacamos un doctor de medicina. El año pasado terminó, es el mejor alumno de la UNA de Concepción. En veterinaria sacamos ocho 8 egresados, cinco sobre cinco desde el ingreso hasta el final”, detalla. También asisten a niños y jóvenes que trabajan en estancias, con un autobús que los traslada hasta la zona urbana de San Alfredo para que puedan estudiar.
En cuanto a la salud, el distrito logró que la Unidad de Salud Familiar tenga atención todos los días. Aunque para internaciones y casos complejos los pobladores deben viajar hasta Concepción.
Producción sin mercado. Otro de los problemas señalados es la falta de retención de ingresos en la comunidad. “Tenemos 47 profesores, de los cuales anteriormente dos nomás eran de acá, 45 no. Entonces cobran su dinero y llevan otra vez el circulante a la ciudad de donde vienen”, explica. Solo los salarios de los trabajadores municipales mueven los comercios de la ciudad. El intendente insiste en que uno de los principales problemas es la falta de condiciones reales para producir. “El problema no es la ayuda técnica, es quién te pague”, afirma. Y agrega: “Todo el mundo dice que hay que producir. Está bien, pero ¿quién le va a comprar?”.
También cuestiona los costos: “A mí me enviaron una verdura en un sobrecito, cuesta 1.200.000 al mes. ¿Dónde va a conseguir eso el productor?”.
A pesar del contexto adverso, desde la Municipalidad buscan organizar comités y desarrollar proyectos productivos. “Tenemos nueve comités legalmente con toda la documentación. Estamos planificando proyectos creíbles, sustentables”, asegura.
- 49,6% de los 6.500 habitantes de San Alfredo viven en pobreza, según los datos del INE.
- 20% de los hombres que salieron de San Alfredo fueron a trabajar a España, según el intendente.
Itacuá, otro distrito de Concepción sin acceso
El equipo de Última Hora trató de llegar hasta el distrito de Itacuá, en el Departamento de Concepción, que se ha convertido en uno de los casos más críticos dentro del sistema de priorización del Gobierno para combatir la pobreza, debido a su aislamiento y la precariedad de sus condiciones básicas de acceso. Lastimosamente no se pudo llegar hasta el lugar debido a que su único acceso estaba cerrado por un camión que quedó varado, hundido en el fango tras dos días de intensa lluvia.
Sin embargo, el director ejecutivo de la Unidad Técnica del Gabinete Social, Héctor Cárdenas, detalla que la situación del distrito es emblemática, porque en días de lluvia la comunidad entera queda incomunicada y el ingreso solo es posible por vía fluvial.
“Hoy llueve y hay gente que se queda aislada, solamente por el río tiene acceso”, afirma, al describir las dificultades que incluso enfrentan las propias autoridades para llegar a la zona.
El distrito, de reciente creación, no cuenta con infraestructura vial básica. “No tiene un metro cuadrado de empedrado”, señala el funcionario, lo que refleja el nivel de rezago en comparación con otras localidades del país.
A pesar de las limitaciones, el Gobierno reporta avances en servicios sociales dentro del distrito en materia de salud y educación. No obstante, persisten carencias importantes, especialmente en el acceso al agua potable.
Actualmente, el consumo se basa en sistemas precarios de tratamiento, por lo que se proyecta la instalación de una planta móvil de potabilización mediante un acuerdo entre la Gobernación y el Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental (Senasa).
Para las autoridades, la solución de fondo pasa por mejorar la conectividad. En ese sentido, Cárdenas anunció que ya existe un proyecto en marcha para intervenir unos 20 kilómetros de los tramos más críticos de acceso total, que alcanzan los 33 kilómetros.
La iniciativa se ejecutará en conjunto entre el Ministerio de Obras Públicas y el Comando de Ingeniería del Ejército.
“El acceso es lo principal, tienen que llegar servicios, debe llegar asistencia”, subraya el director.
Camino, salud y vivienda, necesidades de Puentesiño
A unos 180 kilómetros de la capital departamental de Concepción, el distrito de José Félix López, más conocido como Puentesiño, enfrenta una combinación de desafíos estructurales que reflejan la realidad de muchas comunidades alejadas. Se trata del segundo distrito más pobre del país, con el 51,3% de su población en situación de pobreza, según datos del INE.
La intendenta, Laude Morel, describe un territorio joven, con apenas 14 años de distritación, que aún “está gateando”. “No es nada fácil llegar hasta acá”, menciona la jefa comunal, aludiendo a los caminos de acceso que condicionan no solo la conectividad, sino también el costo de vida y la provisión de servicios.
El camino desde Paso Barreto, uno de los principales accesos, presenta unos 80 kilómetros en pésimo estado. “Es nuestro camino más corto para llegar a Concepción y necesitamos mejorar”, enfatiza la intendenta. La alternativa, vía Amambay, implica un trayecto más corto.
El eje más crítico para la administración municipal es la falta de trabajo. Morel explica que la presencia de una empresa de celulosa generó inicialmente oportunidades laborales, pero que estas fueron disminuyendo a medida que avanzaron las etapas del proyecto.
“Al empezar, ellos sí agarraron a mucha gente para trabajar, pero ahora todos se están largando porque se están terminando los trabajos”, señala. Hoy, la mecanización de las operaciones reduce la demanda de mano de obra local, dejando a muchas familias sin ingresos.
“Muchos jóvenes terminan el bachiller y se van. Algunos vuelven, pero otros ya forman familia en otro lugar”, lamenta.
El otro gran frente de preocupación es el sistema de salud. El distrito cuenta con una Unidad de Salud Familiar (USF), pero sin cobertura las 24 horas.
“Necesitamos con urgencia atención 24 horas. Estamos con casi 8.000 habitantes y estamos lejos de todo”, advierte Morel. Actualmente, el Municipio financia la atención hasta las 19:00, pero durante la noche los casos de emergencia dependen de gestiones improvisadas con personal de blanco.
Ante una urgencia como apendicitis, los pacientes deben ser trasladados a otras ciudades, lo que implica largas distancias y riesgos.
Déficit habitacional y precariedad. El acceso a vivienda digna es otro de los déficits importantes. La Comuna inició un censo para identificar a las familias más vulnerables, muchas de las cuales viven en estructuras precarias. “Pedimos aunque sea 200 o 250 viviendas en una primera etapa, pero necesitamos mucho más”, afirma.
En el ámbito educativo, la intendenta destaca la llegada de programas de alimentación escolar que benefician a unos 1.870 alumnos del distrito. Sin embargo, el problema surge al finalizar la secundaria.
La falta de oportunidades de formación superior en la zona obliga a los jóvenes a migrar. Ante esto, el Municipio propone la instalación de al menos una carrera universitaria en la localidad. “Tenemos un lugar que podemos ceder si se nos da la oportunidad de traer la facultad nacional”, explica.
Puentesiño cuenta con unos 340 adultos mayores beneficiarios de programas sociales, cuyos pagos son gestionados con apoyo municipal debido a la falta de infraestructura financiera adecuada, como cajeros automáticos.
Pese a las limitaciones, la intendenta destaca avances recientes gracias al acompañamiento de instituciones nacionales y departamentales. Entre ellos, proyectos de empedrado, jornadas de cedulación y atención médica, así como iniciativas de vivienda. “Estamos trabajando todos unidos y queremos aprovechar esta prioridad para avanzar cada día más”, sostiene.