Karina Gómez
CORDILLERA
Se trata de Jorge Estigarribia, propietario de una quinta de 11 hectáreas en la compañía Zanja Hû, distrito de Atyrá, quien relató que en febrero del año pasado el pozo artesiano que abastecía a su propiedad se secó por primera vez en 24 años, obligándolo a realizar una nueva perforación de mayor profundidad.
“Tuvimos que perforar otro pozo para lograr un caudal de unos 5.000 litros por hora. Es un volumen aceptable, pero no suficiente para un establecimiento turístico”, explicó.
Su familia –dijo– había iniciado hace dos años un proyecto de hostal que contemplaba la construcción de cinco cabañas y cinco habitaciones, además de la refacción de una edificación existente. Para ello, realizaron inversiones en caminos empedrados, tendido eléctrico subterráneo, red de distribución de agua, parquizado, plantación de frutales y forestales, y el desarrollo de un vivero y huerta orgánica. Incluso, se llegó a construir una cabaña como prototipo.
La decisión de paralizar el emprendimiento coincidió con el inicio del conflicto entre la comunidad y el desarrollo inmobiliario Highlands, que prevé la extracción de agua subterránea desde Zanja Hû.
“No nos atrevemos a emprender el proyecto con la incertidumbre de la provisión de agua”, afirmó. La merma del caudal –dijo– se nota hace varios años en los pozos artesianos de las juntas de saneamiento que tiene problemas de abastecimiento en verano.
Como poblador de la zona, acompaña a los vecinos organizados en la defensa del recurso hídrico y expresó su expectativa de que el conflicto derive en una mayor intervención estatal. “Esperamos que esto sirva para que el Estado actúe y haga estudios rigurosos, y se implementen regulaciones necesarias para mitigar el impacto del avance de la urbanización”, postuló.
estrés hídrico. Los acuíferos –como el Acuífero Caacupé– se recargan lentamente a través de la infiltración del agua de lluvia durante miles de años y también mediante ríos, lagos y arroyos. La urbanización acelerada dificulta ese proceso, ya que las construcciones, los pavimentos y los canales de drenaje reducen la infiltración natural y conducen el agua directamente a los ríos.
Desde el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) suscriben que el aumento de la población y la demanda de agua pueden influir en los niveles y caudales de los pozos artesianos, especialmente luego de años de déficit de lluvias. “La situación planteada es consecuencia clara del estrés hídrico por la sequía, pero el aumento de la población y la demanda comunitaria hace que los niveles del acuífero disminuyan”, indicó el Ing. David Fariña, director de Recursos Hídricos del Mades.
Refirió que al menos el 80% de las localidades del país se abastece de aguas subterráneas, por lo que la protección de estos recursos es crítica. Desde el Mades, entienden que los municipios y gobernaciones deben invertir en sistemas de alcantarillado, plantas de tratamiento de aguas residuales y un estricto control de emprendimientos industriales y agropecuarios, para evitar la contaminación de los cauces superficiales y subterráneos.
Recalcó que los acuíferos afectados por actividades socioeconómicas y déficit de recarga presentan señales claras, como la disminución de caudales y el aumento de horas de bombeo de los pozos. Además, advirtió que cualquier extracción privada en zonas donde la comunidad depende del mismo acuífero puede generar riesgos, entre ellos la degradación, contaminación y reducción de los caudales.