El caso fue denunciado por el representante legal de uno de los procesados, Elvin Gonzalo Amarilla Brítez, de 18 años, oriundo de Cambyretá, considerado por la Policía como uno de los cerebros de la organización junto a Alex Junior Silva Báez, también de 18 años, calificado como el líder de la banda cibernética.
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El mega golpe cibernético, que conmocionó a la comunidad encarnacena, fue perpetrado por un grupo de jóvenes de entre 18 a 20 años, de Cambyretá y Encarnación, quienes habrían logrado desviar de billeteras y cuentas bancarias G. 9.000 millones en solo seis días.
La banda de ciberdelincuentes habría utilizado contactos cercanos, como amigos, conocidos y familiares para poder mover el fondo ilícito obtenido a través de diferentes herramientas y maniobras digitales.
En ese sentido, días atrás una comitiva fiscal-policial llevó adelante en la ciudad de Encarnación la “Operación Ícaro”, que logró desarticular una estructura de ciberdelincuentes, liderada por un joven de 18 años, que se dedicaba al vaciamiento de billeteras electrónicas y cuentas bancarias.
Los agentes del departamento de cibercrimen de la Policía Nacional llevaron adelante varios allanamientos en Itapúa y lograron el bloqueo de una millonaria suma en criptomonedas, manejada por el líder de la banda.
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El operativo fiscal-policial logró la detención de al menos ocho personas de entre 18 y 20 años y la incautación de vehículos de alta gama, una importante cantidad de teléfonos celulares, registros de transacciones y otras varias evidencias.
Los detenidos fueron identificados como: Elvin Gonzalo Amarilla Brítez, Ramón Agustín Benítez Acosta, Sirley Monserrat Zarza Ruiz, Diego Alexis Amarilla Pereira, Ana Isabel Lisy Jotinsky, Hada Marlene Villaverde Lafuente, Gabriel Martínez Ramírez y Alex Junior Silva Báez, de 18 años, sindicado como el líder de la banda cibernética y principal receptor del dinero.
Imputados por estafa, lavado de activos y asociación criminal
El grupo de jóvenes logaron vulnerar cerca de 1.900 cuentas, en su mayoría billeteras electrónicas de una conocida telefonía.
Una vez obtenido el dinero, la ciberestructura lo transfería a las “mulas digitales”, que son personas que integran la banda, como también lo reconvertían en criptoactivos, utilizando las plataformas digitales, logrando borrar así el rastro del dinero.
Según la investigación, los principales cabecillas de la banda cibernética son dos jóvenes de 18 y 20 años, expertos en informática- egresados de un colegio técnico de Encarnación. La investigación está a cargo de la fiscal Irma Llano.
Los mismos habrían iniciado con las operaciones a inicios del año, pero en el mes de marzo alcanzaron el pico más agresivo de operaciones o transacciones.
El negocio quedó al descubierto cuando los cabecillas de la ciberorganización empezaron a llamar la atención de los investigadores por la ostentación que exhibían en las redes; como lujosos departamentos alquilados, joyas, la compra de un vehículo valuado en USD 45.000 y un estilo de vida llena de lujos.