20 may. 2026

Proyección del Paraguay con la cooperación de Taiwán

“Muchos países se aliaron a China continental, pero en el largo plazo ninguno se ha beneficiado de dicha relación”.

Paraguay se encuentra en un momento trascendental de su existencia, pues, tras haber sobrevivido a dos guerras internacionales y a terribles guerras civiles, quedó postrado y sumido en la más rotunda miseria, aislado y olvidado del resto del mundo, tanto que con razón Augusto Roa Bastos habló del Paraguay como una isla rodeada de tierra. Esta situación está cambiando, pues desde 1970 en adelante nuestro país se está levantando; desde la crisis económica del 2002-2003, se han tomado medidas que han impulsado al Paraguay. Y aquí entra la cooperación con la República de China (Taiwán), que Paraguay reconoce como nación soberana y mantiene sólidas relaciones diplomáticas con ella.

Taiwán coopera con diversos programas de desarrollo en el Paraguay. Taiwán abrió sus puertas a nuestra producción y cabe al empresariado paraguayo tomar las medidas para impulsar la industria nacional con vistas al mercado taiwanés. Y es aquí cuando surgen voces que buscan torcer la dirección de la ruta a tomar, cambiando Taiwán por China continental, la RPC. La ruta que el Paraguay tome va a definir el futuro próximo del país.

Es fundamental interpretar el momento histórico de la relación entre Paraguay y Taiwán, pues su proyección va más allá de lo estrictamente local, alcanzando niveles globales.

Aunque Paraguay no tiene la estatura de potencia, ni regional y menos global, su decisión de reconocer diplomáticamente a Taiwán lo ha sentado a una mesa donde discuten las dos potencias globales, EEUU y China, también participando otras potencias regionales y diversos actores económicos con peso y presencia global, como las grandes multinacionales y tecnológicas globales.

No hay que engañarse, ya que si Paraguay está sentado a esa mesa donde se juegan las grandes ligas de la política y economía globales, su voz no tiene la fuerza para ser escuchada, pero está presente y nuestro país puede recoger inmensos beneficios tanto políticos como económicos de la decisión de reconocer a Taiwán. Muchos países se aliaron a China continental, pero en el largo plazo, ninguno se ha beneficiado de dicha relación, pues allí hay siempre un solo ganador: China.

El principal beneficio de reconocer a Taiwán como país soberano es la posibilidad de realizar acuerdos bilaterales, lo que da a Paraguay un margen inmenso de maniobra junto a Taiwán, que muchísimos países no lo tienen ni lo tendrán mientras estén atados a China continental. Ya surge con fuerza una primera posibilidad, construir juntos (50/50) un centro de inteligencia artificial, un data center que, si se concreta, posicionará al Paraguay en el mundo.

Esto enlaza un sinfín de otras nuevas posibilidades, ya que confluirán otras avenidas del desarrollo paraguayo, tal como aprovechar el talento humano paraguayo que se está formando en la Universidad Politécnica Taiwán Paraguay, del futuro Distrito Digital que está anexo a ella, así como la posibilidad de expansión de la Agencia Espacial del Paraguay para impulsar el ingreso de empresas privadas paraguayas a ese nicho de mercado de la mano de las necesidades de conectividad que tendrá el citado data center. Esto representa empleo de calidad para la juventud paraguaya que hoy está cursando carreras en las diversas universidades del país.

Esto es un ejemplo de todo lo que el Paraguay puede lograr manteniendo, ampliando y mejorando las relaciones diplomáticas soberanas con Taiwán y, a la vez, muestra todo lo que podemos perder si nos alejamos de Taiwán y nos aliamos a la China continental.

Analista. Gral. (SR)
Más contenido de esta sección