CIUDAD DEL ESTE
En medio de la inmensidad verde del Departamento de Canindeyú, entre bosques nativos, humedales y aguas que alimentan el embalse de la hidroeléctrica, la Reserva Natural Pozuelo se ha convertido en uno de los mayores patrimonios ambientales protegidos por la Binacional y en uno de los atractivos naturales más valiosos bajo resguardo de la entidad binacional.
Se trata de un espacio destinado para la conservación del Bosque Atlántico del Alto Paraná (BAAPA), uno de los ecosistemas más ricos y amenazados de Sudamérica. Ubicada entre los distritos de Nueva Esperanza y Puerto Adela, a más de 200 kilómetros de Hernandarias, esta reserva abarca 5.521 hectáreas de bosques, lomas, humedales e islas rodeadas por el lago Itaipú.
Creada por resolución del directorio ejecutivo de la entidad binacional, en 2014, el área protegida forma parte de la Reserva de Biósfera Itaipú y representa uno de los principales esfuerzos ambientales impulsados por la binacional para preservar la biodiversidad y garantizar la protección de los recursos hídricos vinculados a la generación de energía renovable.
Con el paso de los años, Pozuelo dejó de ser únicamente un área de protección ambiental para convertirse en un verdadero santuario ecológico donde sobreviven especies de fauna y flora características del BAAPA, ecosistema que ha perdido gran parte de su cobertura boscosa debido al avance de la deforestación.
SALTO ITAMBEYMI. La reserva resguarda una riqueza natural que combina paisajes de alto valor ecológico y escénico. Entre sus principales atractivos se encuentra el Salto Itambeymi, además de extensas áreas boscosas y sectores rodeados por el embalse que conforman corredores naturales fundamentales para la vida silvestre.
Desde la Itaipú, destacan que la conservación de este tipo de espacios resulta esencial no solo para proteger la biodiversidad, sino también para mantener el equilibrio ambiental necesario para la sostenibilidad del embalse y la producción de energía limpia.
La encargada de la reserva, Laura Lombardo, explicó que uno de los principales objetivos es consolidar el área como un corredor biológico totalmente conservado y restaurado. “Lo que buscamos como área protegida, nuestra mayor visión, es la de consolidarla como un corredor biológico, un área totalmente conservada y restaurada ecológicamente, logrando así ser un corredor ejemplo de manejo y gestión”, afirmó.
Ese trabajo –indicó– se desarrolla bajo los lineamientos establecidos en el Plan de Manejo de la reserva, herramienta que orienta las acciones de conservación, restauración ecológica y monitoreo ambiental dentro del área protegida.
COMPROMISO. Sin embargo, advirtió que la protección del ecosistema requiere también del compromiso de las comunidades cercanas. “Para nosotros es muy importante el apoyo de la comunidad aledaña, de los vecinos, de las instituciones educativas, de los agentes del orden público, los bomberos”, sostuvo.
Además de las tareas de conservación, la Reserva Natural Pozuelo funciona como un espacio estratégico para investigaciones científicas vinculadas al estudio de la biodiversidad y el monitoreo ambiental. En el área se desarrollan trabajos de análisis de flora y fauna, así como controles permanentes sobre la calidad del agua de los humedales y del embalse de la represa.
- 5.521 hectáreas de bosques, lomas, humedales e islas posee esta reserva, rodeada por el lago Itaipú.