13 abr. 2024

¿Por qué son importantes las brechas de género para la política fiscal?

POLÍTICA FISCAL CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

Conceptualmente, la política fiscal es la herramienta principal con que cuentan los gobiernos para movilizar sus recursos y financiar de manera sostenible sus planes de desarrollo económico y social (CEPAL, sf). En general, las funciones fiscales son la estabilización, asignación y distribución utilizando instrumentos tributarios y no tributarios en la generación de ingresos para financiar bienes y servicios públicos, así como el financiamiento a través del endeudamiento público, en caso de existir déficit.

Una de las principales características de los sistemas tributarios de la región es la estrecha base imponible, la alta evasión y la elusión fiscal. En América Latina y el Caribe, los países tienen sistemas tributarios regresivos que afectan de manera desigual a las personas, especialmente a quienes tienen bajos ingresos. El sistema fiscal en Paraguay se sostiene fundamentalmente en los impuestos indirectos (los impuestos al consumo, IVA), lo que determina su regresividad y determina la concentración de ingresos y de beneficios, dificultando la reducción de las desigualdades y de la pobreza.

El género, como construcción social, distingue a hombres y mujeres, reconociendo que existen diferencias en las trayectorias de vida, acceso a servicios básicos, distribución sexual del trabajo, desarrollo de capacidades y desempeño profesional. Entonces, la asignación de ingresos y gastos públicos tiene impactos diferenciados en la vida de las personas. La política fiscal con perspectiva de género contribuye – o no – a la reducción de desigualdades, ya que al no ser neutral puede profundizar o disminuir las condiciones sociales, lo que se manifiesta en la responsabilidad de abordar las brechas de género, reorganizar el trabajo y promover el empoderamiento y la inclusión social.

ESTABILIDAD Y CRECIMIENTO

En la región, Paraguay se destaca por su estabilidad macroeconómica y por su nivel de crecimiento económico, que entre los años 2000 y 2022 ha rondado en promedio 3,1%, con un crecimiento per cápita de 1,7% (BCP, 2023).

Sin embargo, “Paraguay también es uno de los países más desiguales en la región más desigual”, lo que se evidencia en las grandes disparidades que existen entre los grupos de población. Las mujeres, a pesar de representar el 49,7% de la población, se ven afectadas por importantes contrastes ante los hombres.

Para articular las dos condiciones, la estabilidad macroeconómica y las desigualdades, la política fiscal es el instrumento fundamental para generar oportunidades y alcanzar el bienestar inclusivo, teniendo en cuenta que las decisiones fiscales determinan las prioridades del Estado. Esto es que, la política fiscal determina cómo y cuánto se asigna para ejecutar los compromisos públicos. Las políticas fiscales, sean expansivas o contractivas, impactan no solo en la economía del país, sino también en la vida de las personas.

BRECHAS DE GÉNERO

Las mujeres en Paraguay tienen mayor nivel de instrucción que los hombres (medidos por el promedio de años de estudio), pero su participación en el empleo es menor, se desempeñan en actividades laborales del sector informal, reciben salarios más bajos y ocupan gran parte de su tiempo en actividades dentro del hogar, las que, generalmente, son no remuneradas. Esta situación desventajosa se debe a la trayectoria laboral más inestable, la maternidad y la necesidad de combinar los diversos roles que las mujeres desempeñan dentro y fuera del hogar.

La pobreza ha disminuido a lo largo de los años de manera importante. Entre 1997/8 y 2022, la pobreza total se redujo de 40,5% a 24,7% y la pobreza extrema disminuyó de 12% a 5,6%, respectivamente (INE, 2023). Sin embargo, en el análisis por región (urbano – rural) o por grupos de población (hombres, mujeres, niños, jóvenes, adultos mayores y otros), la situación es distinta para cada caso, incluso en algunos puede considerarse que existe superposición de vulnerabilidades, exponiendo a mayores condiciones de pobreza y pobreza extrema. Por ejemplo, en el caso específico de las mujeres, el 26% de todas las mujeres y el 37,5% de las niñas de 0 a 15 años, respectivamente, está en condiciones de pobreza.

Analizando la participación laboral, según los datos de la EPHC 4T2023, la fuerza de trabajo está compuesta por 82,2% de hombres y 56,9% de mujeres, la tasa de ocupación de los hombres es de 78,2% y de las mujeres es de 52,9%, en ambos casos con una brecha superior a 25 puntos porcentuales, (un poco inferior a los 26 puntos porcentuales a nivel mundial). El desempleo afecta mayormente a las mujeres, en promedio entre los años 2017 y 2022 fue de 7,8% y el desempleo masculino fue en promedio de 4,7% (con una diferencia de 3,1 puntos porcentuales) (Atlas de Género, sf). Por otro lado, la población de 15 años y más que se encuentra ocupada en actividades laborales informales es, en promedio de 62,8% de los hombres y 67,2% de las mujeres (con una brecha de 4,5 puntos porcentuales) en el periodo 2012-2021 (INE, 2023).

En lo que respecta al ingreso mensual, entre hombres y mujeres, en el periodo 2017-2022, la brecha en promedio fue de 21,8% (Atlas de Género, sf) y al considerar las categorías de ocupación, hay más mujeres en ocupaciones de baja productividad y bajos salarios, en contraposición a los hombres. Mayor cantidad de mujeres en el empleo público, en el trabajo por cuenta propia, en los trabajos familiares no remunerados y en el empleo doméstico. Es en esta última categoría donde hay una brecha de aproximadamente 15,1 puntos porcentuales de mujeres por encima de los hombres, según datos del 2016 (INE, 2023).

CRECIMIENTO E IGUALDAD ¿IMPACTO FISCAL?

Si bien, en Paraguay, se reconocen avances en la igualdad de género que se relacionan con el crecimiento económico, que se manifiestan en el aumento de la matriculación escolar y los logros académicos, todavía existen brechas respecto al desempeño y la retribución laboral. Así mismo, los avances se pueden interpretar considerando la disminución de las tasas de mortalidad materna y neonatal, pero no puede ignorarse el problema latente del embarazo adolescente. En nuestro país, se registra la tasa de fecundidad adolescente más alta de la subregión con 72 nacimientos por cada 1000 mujeres de 15 a 19 años (UNFPA, 2019).

El Estado paraguayo deja de recaudar alrededor de 4,8 millones de dólares en concepto de impuesto al valor agregado e impuesto a la renta, por la pérdida de ingresos que representan el embarazo adolescente y la maternidad temprana, relacionados a la disminución de la participación laboral y el costo de oportunidad de los salarios (es decir, los salarios que se dejan de percibir) (UNFPA, 2019).

Se ha demostrado que si se asignara un valor económico del trabajo no remunerado que realizan las mujeres, según Serafini (2021), el aporte total de las mujeres al PIB representaría 17,1% y de los hombres 5,3%, con una brecha de 11,8 puntos porcentuales, lo cual equivale a 35 billones de guaraníes y 10,9 billones de guaraníes respectivamente. También se ha cuantificado el costo de la violencia contra la mujer, que equivale al 5,12% del PIB, que equivale a USD 1.450,6 millones, en valores del 2016 (IP Paraguay, 2018).

Tomando en cuenta estos valores, la suma del aporte del trabajo no remunerado de las mujeres más el costo de la violencia de género, equivale a cerca del 22,2% del PIB. Con lo cual se daría un aumento significativo del crecimiento de la economía, por lo que resulta interesante analizar y dar seguimiento a estos fenómenos, para optimizar las estrategias públicas y fortalecer el sistema fiscal.

La mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, junto con una mejor conciliación de las responsabilidades de cuidado, no solo es una cuestión democrática y equitativa, sino también es una estrategia para aumentar la productividad. Es necesario reconocer que la política fiscal no solo contribuye a aumentar el crecimiento económico, sino que también ayuda a disminuir las brechas de ingreso entre hombres y mujeres, disminuir la pobreza y la vulnerabilidad.

La relación entre la política fiscal y el género trasciende el propósito de alcanzar la igualdad, es más bien una decisión estratégica para la sostenibilidad del crecimiento económico de Paraguay.

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Alfredo Boccia Paz – @mengoboccia