Editorial

Por fallas de la Justicia crímenes de la dictadura quedan impunes

Un intrincado proceso judicial que duró 33 años culminó recientemente con el sobreseimiento del caso al supuesto torturador Eusebio Torres, conocido como Tejuruguái, ex miembro de Investigaciones de la Policía stronista. El juicio fue por la desaparición de los hermanos Benjamín y Rodolfo Ramírez Villalba, secuestrados por las fuerzas de seguridad del régimen en noviembre de 1974. Por este caso el Gobierno fue obligado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a pagar una indemnización y pedir disculpas a los familiares en un acto público.

El caso de la desaparición de los hermanos Benjamín y Rodolfo Ramírez Villalba quedó extinto luego de casi 33 años de proceso, con relación al ex policía Eusebio Torres Romero, conocido como torturador de la policía stronista, con el seudónimo de Tejuruguái. La querella data de 1989, cuando cae la dictadura de Alfredo Stroessner.

El caso terminó con la impunidad para el torturador luego de que los camaristas revocaran la resolución del juez de Sentencia Manuel Aguirre, quien rechazó el pedido de la defensa de Torres Romero, y declaró la extinción de la causa a favor del mismo. Con esta decisión fue sobreseído definitivamente.

La causa se había iniciado con la querella el 8 de noviembre de 1989 por Julio Darío Ramírez Villalba, a través del abogado Rodolfo Aseretto, a raíz de la detención, secuestro, torturas y desaparición forzosa de los hermanos Benjamín y Rodolfo Ramírez Villalba, detenidos el 23 de noviembre de 1974 y desaparecidos el 21 de setiembre de 1976. Tras varios años de proceso, no existe sentencia. Se puede decir que es un ejemplo más de la dejadez de los funcionarios de justicia.

Según la Comisión Verdad y Justicia, los hermanos Benjamín y Rodolfo Ramírez Villalba fueron secuestrados por las fuerzas de seguridad del régimen de Alfredo Stroessner en noviembre de 1974. La citada Comisión, en su informe, refiere que fueron llevados al Departamento de Investigaciones y de ahí trasladados a la ex Guardia de Seguridad, actualmente Grupo Especializado, para luego ser transferidos nuevamente al Departamento de Investigaciones a mediados de 1975.

Los hermanos quedaron incomunicados en una pequeña celda de Investigaciones, atados y engrillados, donde eran sistemáticamente torturados. De acuerdo con los datos aportados por los testigos, no había un centímetro del cuerpo de Rodolfo y Benjamín Ramírez Villalba libre de marcas del tormento a los que habían sido sometidos sin pausa desde su llegada al centro de detención. En la primavera de 1976 fueron vistos con vida por última vez y sus cuerpos nunca fueron encontrados hasta el día de hoy.

Los hermanos Ramírez Villalba, así como Amílcar Oviedo y Carlos Mancuello, habían integrado un grupo que intentó un atentado en contra de Alfredo Stroessner. Fueron detenidos en 1974 y llevados al Departamento de Investigaciones. En 1976 desaparecieron. Gracias al hoy conocido como Archivo del Terror fue posible saber exactamente lo que ocurrió con los detenidos. Benjamín y Carlos Ramírez Villalba, Amílcar Oviedo y Carlos Mancuello fueron asesinados el 21 de setiembre de 1976. El libro de novedades de la guardia decía que ese día los presos se habían fugado. Sus cuerpos nunca fueron hallados.

En el año 2006 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado paraguayo a indemnizar a los familiares de los desaparecidos. Después de una espera de doce años de haberse dictado la sentencia de la Corte Interamericana, representantes del Gobierno pidieron disculpas a familiares de cuatro víctimas de la dictadura stronista durante un acto público, descubriendo un monumento en la Plaza de los Desaparecidos.

La dictadura de Alfredo Stroessner dejó una secuela de 425 desaparecidos, detuvo ilegal y arbitrariamente a casi 20.000 personas y forzó el exilio de más de 20.814 paraguayos, según un informe de la Comisión de Verdad y Justicia. A diferencia de otros países, en Paraguay los violadores de los derechos humanos, los asesinos, torturadores y quienes se apropiaron ilegalmente de propiedades del Estado paraguayo, quedaron sin castigo por fallas de nuestra Justicia.

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