13 dic. 2025

Perro muerto

La expresión infeliz del senador Javier Zacarías Irún a su candidato en CDE, luego de que afirmara que fue un suicidio estar pegado a esa familia gráfica muchas cosas, además de la reprimenda de “traidor que recibió” del candidato perdedor. Primero, tratarlo de perro y luego de muerto no se enmarca en los protocolos de la cortesía humana más elemental y habla más de quien lo emite que de quien lo recibe. La derrota confirma la “muerte electoral” de una familia que dominó la política colorada de la capital del Alto Paraná y contra la que se consolidó un fuerte núcleo opositor que ha propinado derrota tras derrota a los colorados. Peña perdió las presidenciales ahí y ni un condenado por narcotráfico pudo con la oferta electoral opositora. Los esteños están podridos de los Zacarías que siguen medrando de las arcas del Estado. Uno de ellos es senador, la otra es diputada que mueve la colita a su líder y el otro, director paraguayo de la binacional con el más alto salario de la administración pública y con 600 millones de dólares anuales para gastos discrecionales. Esa República financiera es manejada a gusto y antojo de quien a su paso por la Gobernación del Alto Paraná, aún muchos recuerdan sus hechos de corrupción. Pueden ser perros, en la acepción peyorativa, pero muertos no están. La derrota; sin embargo, excede la responsabilidad única de los Zacarías. El país está harto de un Gobierno que roba a cielo abierto sin que nada pase. La cuestión es tan grave que uno de sus senadores Carlos Núñez se refiere a que el Paraguay está dominado por una mafia donde el ministro del Interior y el comandante de Policía cobran 150 millones de guaraníes por cada uniformado que quiera ascender. Para 100 esos son más de dos millones de dólares solo en ese rubro. Saltaron otros casos en los que los policías pagan por ser nombrados en zonas de alta recaudación, por vender seguridad o protección ante una alarmante inseguridad que hasta el propio comandante de Policía tiene miedo y, por eso, se mandó construir una imponente muralla en su cuestionada casa de veraneo en Areguá. Nada ha pasado hasta ahora fuera de la amenaza de Riera de destrozar judicialmente a Núñez por sus acusaciones y es probable que con la Justicia y la Contraloría que tenemos nada pase. Pueden ser muy perros, pero muertos no están. Donde abundan otro tipo de animales: Los monos es en el Ministerio de Economía donde su titular no sabe cuánto debe el Estado ni a quiénes. Afirmó que cuando entró le escondieron las cifras reales del déficit porque no incluyeron las deudas con proveedores locales, sin embargo ahora que le pasa lo mismo afirma que la deuda existe solo que le falta un sello. Los de Patria Querida tienen razón cuando afirman en un comunicado que no pueden entender cómo un doctor de Chicago maneja las arcas públicas con menor rigor que una almacenero su libreta. No hay día que pase sin que algún nuevo mono le salte y cuando quiere justificar algo se enreda tanto que ni los ladridos de perro logran despertar al muerto. ¿Todos preguntan, cómo es que si cada día suben las recaudaciones no pueden pagarse las acreencias? ¿Dónde fueron a parar los préstamos que deben enjuagar las deudas? El Gobierno de los economistas nos están fallando y haber acumulado casi dos mil millones de dólares de deuda entre IPS, vialeras, farmacéuticas, transportistas, lecheros, ANDE etc., etc., es claramente una muestra de falta de rigor absoluto que nos retrotraen a los tiempos oscuros de Lucho González Macchi. Lo que se viene para revivir al muerto es una gran subida de impuestos y de tarifas o una colosal deuda que busque paliar los impagos. Nada se hizo para controlar el robo de la cosa pública que supera los 2 mil millones anuales, nada para acabar con la hemorragia de la Caja Fiscal, nada para reformar este Estado que para lo único que sirve es para convertir en ricos a personas que en otras condiciones solo podrían haber sido pobres mendigos. El perro está muerto y no hay que patearlo, aunque te digan traidor. El tema es porque era perro y de qué murió. La traición ya la sabemos. Es haber aceptado un cargo público para lo que estaban lejos de estar preparados para servir al ciudadano y no dejarlo a merced de la corrupción, la inseguridad y el despilfarro.

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