“No sé si muchos de ustedes lo saben, pero el actual Paraguay se yergue sobre un gran pueblo originario de estas tierras, el guaraní, que ocupó, además, buena parte del territorio de lo que hoy es el Mercosur. Sobre su hermosa cultura se asienta, orgullosamente, buena parte de nuestra actual civilización”, manifestó el presidente de la República, Santiago Peña, quien prácticamente no utiliza el idioma guaraní en sus discursos, a diferencia de sus antecesores, quienes resaltaban y utilizaban el segundo idioma oficial del Paraguay.
Acto seguido, destacó, entre los innumerables legados de los guaraníes, un sugerente mito de creación, llamado Ayvu Rapyta, que quiere decir: el fundamento del lenguaje humano. “Los guaraní (guaraníes) veían al lenguaje como la base de la humanidad misma”.
“Según este mito, lo primero que fue creado por el autor del universo, el padre ‘Ñamandú’, fue el lenguaje humano. Al hacerlo, trajo luz a las ‘tinieblas primigenias’, palabras poéticas con las que el gran antropólogo paraguayo-australiano León Cadogan tradujo el guaraní original, ‘tinieblas primigenias’ que era lo único que existía antes de la creación del universo”, remarcó Peña.
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En ese sentido, dijo que el mito le parece muy poderoso, y además lleno de verdad. “Hay mucho de razón en esa visión de nuestros sabios antepasados, para quienes el lenguaje, la comunicación y el diálogo están en el fundamento mismo de la creación, de lo que nos hace verdaderamente humanos. Es que sin esa capacidad de tener un lenguaje, de dialogar, dejaríamos de ser humanos y seríamos simples bestias, simples animales”.
“Pues bien, creo que este acuerdo que hoy se firmará se asienta en buena medida en este mito guaraní del Ayvu Rapyta. Así, el lenguaje, la comunicación, el diálogo nos han hecho superar las “tinieblas primigenias” que antes nos separaban”, resaltó.
Entretanto, dijo que el camino fue muy largo, que tomó más de 25 años superar las enormes dificultades, los momentos de estancamiento, de verdaderos impases que parecían truncarlo todo.
“Sin embargo, aplicando la “plasticidad de la inteligencia”, de la que hablaba el gran escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, supimos ser pragmáticos, flexibles y trascender las diferencias coyunturales y los intereses mezquinos, para alcanzar un equilibrio adecuado”, recordó al célebre escritor, exiliado por la dictadura stronista, cuya figura fue resaltada en más de una ocasión por el mandatario.
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Para Peña, se abrió un enorme y caudaloso potencial de convertir este acuerdo en un motor clave del crecimiento económico de ambos bloques, al tiempo de contemplar las sensibilidades de todas las partes.
“Hoy podemos mirar atrás con alegría a esos años difíciles para decir que triunfó el lenguaje común, el Ayvu Rapyta, el que une nuestras historias de Sudamérica y Europa, tan íntimamente entrelazadas a través de los siglos”, recalcó nuevamente, destacando la mitología guaraní.
Peña resalta Misiones Jesuíticas
Igualmente, Peña resaltó las Misiones Jesuíticas, considerándolas como el momento en el que europeos y americanos se fusionaron.
“De hecho, en un lejano pasado brillante, en estas mismas tierras mercosureñas, lo mejor de la civilización europea y de la originaria americana se encontraron y fusionaron para generar lo que Robert Cunninghame Graeme no dudó en llamar un paraíso terrenal, la ‘Arcadia’ de las míticas Misiones Jesuíticas. Ahí, europeos y americanos demostraron las gloriosas alturas del espíritu humano que podemos alcanzar si trabajamos juntos”, expresó el mandatario, ignorando otros aspectos más cuestionados del colonialismo europeo.