El funcionario fue consultado en Monumental sobre la información de un medio, que señala la falta de documentos que debe enviar la administración de Orué a la Fiscalía en el marco de la investigación del polémico vuelo del avión venezolano con tripulación iraní que llevó un cargamento de cigarrillos de Tabesa.
“Eso no es cierto”, manifestó Orué, quien recordó que hace un año se mantuvo una reunión con representantes del Ministerio Público, Aduanas, Seprelad, Senad y la SET, por supuestas inconsistencias detectadas en facturas de Tabesa para el traslado de cigarrillos a Aruba en el avión iraní.
“Coordinamos acciones y se remitió información que solicitaron”, relató el funcionario.
Asimismo, mencionó que hace unos 15 días el Ministerio Público solicitó la fiscalización de 4 empresas y desconoce si tienen o no relación con la tabacalera Tabesa.
Esto tiene que ver con la denuncia presentada por el ex ministro Arnaldo Giuzzio.
Orué indicó que la investigación puede durar como mínimo unos 45 días y se puede extender por el lapso de un año. “Nosotros enviamos todas las documentaciones que nos han solicitado y hace 15 días recibimos la solicitud de fiscalizar a 4 empresas”, manifestó.
El ex titular de Interior denunció a Horacio Cartes por lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y declaración falsa.
En su momento, señaló que hay fuertes sospechas de lavado de dinero como consecuencia de un hecho precedente “que es el contrabando”.
El ex ministro denunció que en Tabesa es donde se producen los cigarrillos que se envían de contrabando. Giuzzio detalló que de 2013 a 2018 se obtuvo por venta local USD 1,1 billones. Mientras que, por exportación, USD 43 millones, mucho menor a lo que se comercializa en el país.
Giuzzio agregó que Tabesa simula venta de cigarrillos en papeles y sus principales clientes son quienes pasan las mercaderías a diferentes países. El dinero se distribuye a sitios como EEUU, Alemania, Corea del Sur, España, Suiza, Holanda, Bélgica, Islas Vírgenes, entre otros, y luego retorna al Paraguay a través del sistema de “dólar cabo” –esquemas financieros paralelos–, vía bancos y casas de cambio de Brasil que depositan nuevamente los dólares en Basa.
Mencionó que la segunda línea de este esquema está compuesta por directivos y accionistas de la fábrica, quienes bancarizan las ganancias.