La fiscala Irma Llano, del Departamento de Lucha Contra Delitos Informáticos, junto a agentes policiales, brindó detalles del Operativo Ícaro, que permitió la detención de ocho personas dedicadas a fraudes cibernéticos.
La investigación reveló que el esquema orquestado por el sospechoso principal, un joven de apenas 18 años, y su círculo íntimo compuesto por ex compañeros de colegio y un clan familiar, lograron de manera coordinada ejecutar el fraude y lavar el dinero.
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Los intervinientes, a través de una rueda de prensa, revelaron que los sospechosos supuestamente realizaban transferencias de gran cantidad de dinero a través de medios de pagos electrónicos, utilizando ocho líneas matrices de billeteras que disparó a más de 1.900 cuentas mulas, logrando el monto defraudado.
La red utilizaba más de 400 mulas financieras, con hasta 1.700 cuentas comprometidas en la estructura. Los fondos eran dispersados mediante transferencias pequeñas de entre G. 400.000 y G. 500.000, para no alertar al sistema de riesgo de las entidades bancarias.
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Las pesquisas revelaron que la banda utilizaba plataformas de criptomonedas para movilizar capitales de origen ilícito, según explicó el comisario Diosnel Alarcón, uno de los intervinientes, a través de una rueda de prensa.
Este esquema –siguió explicando el jefe policial– permitía a los delincuentes insertar dinero proveniente de estafas digitales en el sistema financiero formal, intentando evadir los controles preventivos de las instituciones bancarias.
Los investigadores incautaron tres teléfonos celulares, una tablet y una notebook, los cuales serán sometidos a peritajes técnicos forenses. También fue decomisada una camioneta de la marca Toyota.