La víctima de la presunta red de estafa es Aníbal Eduardo Mass Yegros, de 36 años de edad.
Los denunciados en el caso son Guido Mauricio Capello Galeano, Lucas Benítez, Cristhian Salvioni, Jorge Benítez Aranda y Elvio González Benítez, casi todos alumnos de la Politécnica de la UNA.
Mass refirió para Última Hora que en la mañana de este martes, a las 7:45, tuvo que realizarse la audiencia preliminar del caso. Sin embargo, el mismo no fue notificado por el Ministerio Público hasta cerca de las 9:00 de este martes, cuando se había decidido suspender la audiencia preliminar para otro día.
El afectado indicó que ya son más de dos años del hecho y asegura que percibe la falta de compromiso por parte de la Fiscalía, donde incluso tuvo que llevar circuitos cerrados y hasta las cuentas bancarias de los presuntos implicados.
“Con mi abogado el doctor Gustavo Toñanez hicimos el cruce, leí el expediente que son como 480 páginas. Gestioné el circuito cerrado de los bancos. Como fui banquero en algún momento, pude acceder mediante ex compañeros al mundo de las transacciones que ellos tenían en sus cuentas y si no presentaba esto, la Fiscalía iba a extinguir mi causa”, detalló Aníbal Mass.
El caso
Todo había iniciado el 30 de noviembre de 2023, cuando Mass Yegros había ingresado a un link de la red social Facebook, llamada Mercado Libre, sitio donde contactó con los cinco presuntos implicados en el hecho.
En la supuesta plataforma, Mass debía interactuar con el sistema realizando compras y ventas abonando por los productos y recibiendo cantidades de dinero por los mismos.
En el transcurso de los procesos, el denunciante tuvo que abonar grandes cantidades de dinero a los presuntos estafadores: a Guido Capello abonó G. 23.575.290; a Lucas Benítez, G. 4.000.000; Cristhian Salvioni, la suma de G. 3.850.000; Jorge Benítez Aranda, G. 3.660.000; y a Elvio González Benítez, un monto de G. 601.141.
Las transferencias a estas personas alcanzaron un total de G. 32.026.431, cuyo monto debía retornar en ganancias al recurrente. Sin embargo, nunca volvió a recibir lo invertido, convirtiéndose hoy día en un daño patrimonial cercano a los G. 50 millones.