27 ene. 2026

Operación Determinación Absoluta. Su meta mensaje

Voy a construir mi relato explicando cuáles fueron los antecedentes históricos y antropológicos remotos de la operación denominada “Determinación Absoluta” (en inglés Operation Absolute Resolve) o ataque militar estadounidense a Venezuela, ocurrido en la madrugada del sábado 3 de enero pasado para que partiendo de ese hecho puntual exponer lo que considero serán sus consecuencias para la región. La operación desde el contexto jurídico fue respaldada por acusaciones resultantes fruto de un proceso de investigación fiscal-judicial en contra del dictador Nicolás Maduro y otros integrantes de su entorno y gobierno.

A manera de introducción diremos que el derecho internacional y su eficacia como entidad jurídica construida a lo largo del tiempo, mucho antes incluso a las doctrinas Monroe y Drago, a la Carta del Atlántico obra del presidente Franklin Delano Roosevelt y del primer ministro británico Winston Churchill y que dieron origen a las Naciones Unidas, entra en un proceso de franca contradicción por no decir de decadencia. El ataque militar a un país, con base en una orden judicial, inicia un proceso histórico que demuestra sin filtros a nuestro hemisferio cómo será el nuevo modo de acción bélica de los Estados Unidos basado en largos procesos de investigación forense observa, colecta y actúa sobre Estados u organizaciones terroristas que afectan directamente a su seguridad interna.

En nuestro caso, claramente, empieza a entender como crítico, el cuidado que debe prodigar al “patio trasero”. En ese sentido, podemos concluir que preocupa a la potencia mundial el cómo se gobierna y cuáles son las fuentes que financian los modos de gobierno en Latinoamérica.

Antropológicamente, antecedente muy remoto, lo acontecido en Venezuela no es un hecho nuevo en la historia humana. En la Edad de Bronce, regiones dominadas por tribus en donde imperaban los vicios y el desorden eran invadidas por otras más evolucionadas y que precisaban mayor cantidad de bienes (caza, pesca y abrigo) para subsistir, es decir, primitivamente ya se recurría a la guerra para sostener el equilibrio entre la población y el consumo. Tal vez ello explique empíricamente, la necesidad de acceder a mayor cantidad de recursos energéticos por parte de los EEUU para el sostenimiento de su industria (cada vez más evolucionada tecnológicamente) y la de sus aliados. Como vemos, una sociedad capitalista más evolucionada tiene amplias chances de vencer en la batalla, a una sociedad más proletaria.

En donde sí quiero explayarme es en reconocer, analizar y desentramar cuál es el significado, es decir, el metamensaje que envía la superpotencia a sus aliados y a quienes no lo son. La intervención de una coalición de esa magnitud como la que operó a inicios del año 2026 en Venezuela (agencias federales sumadas a sus Fuerzas Armadas) indican que, al ser identificada una amenaza real y previo a un trámite de disuasión diplomática, basta un proceso de investigación judicial sólidamente fundado, más una orden presidencial para que Estados Unidos practique en cualquier parte del mundo operaciones de abducción a objetivos percibidos como sediciosos o ilícitos, contrarios a sus intereses. Guste o no, las viejas normas del derecho internacional hoy ya parecen desfasadas, pues la invasión a un país no requeriría la aprobación del Congreso previa declaración de guerra, sino una orden judicial. Un artículo de la BBC News del 13 de enero así lo señala. El secretario de Estado norteamericano Marco Rubio impulsa, junto al asesor de la Seguridad Nacional Stephen Miller otra visión del poder global “creo que estamos” dice el articulista “en vísperas de un cambio muy importante si otras regiones, como América Latina no levantan críticas a lo que está sucediendo”. El mensaje es muy claro: Lucha frontal en contra de organizaciones criminales trasnacionales, y remata “estamos en las vísperas de un nuevo orden mundial en el que lo que más impera es el poder en su absoluta desnudez, es lo único que importa”. Ese finalmente es el metamensaje. ¿En qué nos afecta como país? Muchísimo. Me atrevo a decir que pareciera ser que Estados Unidos inicia una etapa de cooperación más activa en el fortalecimiento del Paraguay en varias áreas, objetivando finalmente a la protección de los suyos. El futuro parece ser prometedor en nuestro relacionamiento con la potencia, que debe ser llevado sin incordiar nuestro relacionamiento con nuestro principal aliado estratégico regional como lo es el Brasil. ¿Cuál es el inconveniente que afronta la administración Trump para alcanzar sus objetivos? El corto tiempo que le resta para “ordenar” la cuestión venezolana. Mucho dependerá de lo que pase en el país caribeño para conocer cuál será la tendencia en nuestra región. Si la administración del presidente Donald Trump logra doblegar a la dirigencia chavista durante lo que resta de su mandato, el panorama será más claro para el resto de los países latinoamericanos. De todas formas, creo que la tendencia se mantendrá, Estados Unidos objetivará más decididamente la lucha en contra de las organizaciones criminales de nuestro continente. Es su nuevo modo de hacer la guerra. Dicen que al tigre cebado con carne humana le gusta repetir la experiencia. Desde el 3 de enero de 2026 lo que aconteció en Caracas puede volver a ocurrir en cualquier país de continente.

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