13 mar. 2026

Dime con quien andas…

La expresión “vergüenza ajena” implica rechazo e incomodidad por lo que otra persona hace.

Así que partamos de eso. Lo que el presidente del Paraguay anduvo haciendo en Davos (Suiza), dándose aires de importante, firmando la integración de la famosa Junta de la Paz, da mucha vergüenza.

Un posteo del Ministerio del Interior anunciaba que “el presidente de la República, Santiago Peña, firmó el acta fundacional de la Board of Peace en el marco del Foro de Davos, tras la invitación cursada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este hecho posiciona al Paraguay como miembro fundador de una nueva organización internacional orientada a la promoción de la paz, el diálogo y la cooperación en regiones afectadas por conflictos. La participación del Paraguay en este espacio refleja una política exterior coherente y un liderazgo que devuelve al país un rol activo y respetado en el escenario global. Con vocación histórica de paz y principios firmes, el Paraguay asume con responsabilidad este compromiso internacional reafirmando su presencia en los ámbitos donde se discuten los grandes desafíos del mundo”. Blablablá... Lo de la vergüenza da para empezar nomás porque lo que realmente amerita es estar indignados, asqueados, ofendidos y furiosos. Porque es espantoso ver que una gran parte del mundo está aceptando esta pseudo Junta de Paz y admirando la presentación del proyecto que están pergeñando para cuando terminen de asesinar a cada bebé, niña, varón, mujer y anciano que vive en su tierra, en un lugar llamado Gaza, en Palestina. Proyecto que con descaro presentó el yerno de Trump, la New Gaza con 180 rascacielos.

O como explicaba mejor el posteo: “Hay que reconocer que Trump no tiene nada que ver con Hitler. El segundo no se atrevió a poner un complejo hotelero de lujo sobre las tumbas de Auschwitz. Trump, sí”.

Lula, el presidente del Brasil, habló sobre el tema: “Mataron más de 70.000 personas para decir que ahora van a recuperar Gaza y construir un hotel de lujo, ¿y el pueblo que murió?”. De paso criticó que el presidente Trump está haciendo una propuesta de crear una nueva ONU “en la que él solito es el dueño” y mencionó que la Carta de la ONU “está siendo rasgada”, y el multilateralismo “tirado al suelo”, mientras prevalece la “ley del más fuerte”.

Recordemos que desde hace dos años Gaza está siendo masacrada. Bombardeada un día sí y el otro también y bloqueados sus accesos por lo que no puede entrar la tan necesaria provisión de alimentos, medicamentos e insumos. Ahora los bebés gazatíes están muriendo no solo de hambre, sino también por hipotermia y la gente en general está sobreviviendo en tiendas de plástico que apenas resisten las tormentas y la lluvia. Y ahí, sobre las ruinas que fueron el hogar de miles de personas, sobre ese gigante cementerio llamado Gaza están proyectando construir un complejo hotelero de lujo con vistas al Mediterráneo. Todo está listo, el problema son los habitantes de Gaza que sobreviven pese a los grandes esfuerzos de Netanyahu, sobre quien pesa desde 2024 una orden de arresto dictada por los jueces de la Corte Penal Internacional, por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

Hablaba al comenzar de la vergüenza, pero nada de esto debería sorprender, después de todo, Peña fue candidato del Partido Colorado, un partido político que está en el poder en el Paraguay desde hace más de 70 años, 35 de los cuales sosteniendo una dictadura que dejó 423 desaparecidos, 20.000 detenciones ilegales, torturados, exiliados, y 7.851.295 hectáreas de tierras malhabidas, jamás recuperadas por el Estado. Si ese Partido jamás renegó del dictador Stroessner, por qué Peña tendría pudor de salir en la foto con Trump y por qué cuestionaría la construcción de lujosos hoteles sobre las ruinas de una ciudad, sobre los huesos de miles de palestinos.

Después de todo, y como dice el dicho, dime con quién andas y te diré quién eres.

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