Amanecer con más de 25 grados o llegar a la medianoche con 30 grados hace que el cuerpo busque lugares frescos, y pensar en tener una piscina es casi imposible para muchos, por lo que la opción de montar un pelopincho en algún rincón de la casa es muy válida.
Los costos varían según el tamaño y la calidad del material. “Hay para todos los bolsillos”, asegura Marilina, una vendedora apostada sobre la avenida Santa Teresa a una cuadra del viaducto de Madame Lynch.
En el lugar encontramos los pelopinchos más pequeños con techo, donde solo cabe un niño, luego los inflables y también los armables.
Los accesorios de todos los tamaños, como salvavidas de diferentes figuras, sillas y reposeras, también se encuentran a un costo accesible (ver video).
Para los más grandes, el producto estrella es la champañera flotante, ya que desinflada puede ser traslada sin ocupar un lugar importante, pero luego es utilizada en medio de una piscina, río o arroyo manteniendo frío el contenido de preferencia.
Marilina comentó que se instala en la mencionada zona desde hace tres años en esta época para vender productos de este tipo.
Este año las ventas aún no alcanzan las del año pasado, sin embargo, esperan que mejore luego del 8 de diciembre.