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Noviembre azul: Al año, cerca de 70 paraguayos pierden el pene a causa del cáncer

La falta de higiene adecuada, el VPH y los malos hábitos alimenticios se sitúan como principales causantes del cáncer de pene, una enfermedad curable de ser tratada a tiempo y que puede afectar tanto a jóvenes como a adultos.

Las estadísticas dicen mucho. Al menos 70 casos diagnosticados al año con cáncer de pene en el Hospital de Clínicas, Instituto Nacional del Cáncer (Incán), Hospital de Itauguá e Instituto de Previsión Social (IPS) derivan en amputaciones por la falta de consulta temprana.

Si bien, no hay registros oficiales con la totalidad de casos en el país, es el promedio de cirugías que se reporta en los cuatro principales centros de atención que atienden casos de cáncer.

Pero, además de la cifra, la característica llamativa de esta afección es que puede llegar a desarrollarse en hombres menores de 30 años, un dato preocupante, ya que, por su naturaleza, este tipo de cáncer es totalmente prevenible.

De acuerdo con los profesionales, el cáncer de pene guarda relación con el virus del papiloma humano (VPH), pero un alto porcentaje de los diagnósticos se debe a la mala higiene en las partes íntimas.

Este órgano, como cualquier otra área del cuerpo, requiere de un aseo con nada más que agua, jabón y una buena “manipulación”. Sin embargo, obviar este simple paso puede colaborar a seguir aumentando estas cifras.

Un estudio presentado por profesionales urólogos del IPS detalla que el 68% de los pacientes son sometidos a falectomías parciales (amputaciones parciales); 28% a falectomías totales (amputaciones totales) y 4% a una falectomía parcial más la orquiectomía bilateral (extracción de pene y testículos).

Estos datos, correspondientes al referido centro asistencial, corresponden al periodo comprendido entre el 2011 y el 2014.

Aldo Samaniego, urooncólogo de la previsional, comentó a Última Hora que esta enfermedad es una patología muy frecuente en Paraguay, con un índice de incidencia que ronda el 10% de la población masculina, porcentaje que lo sitúa como uno de los países de mayor predominio a nivel mundial.

Según precisó, en el último año fueron atendidos 42 casos en el Hospital Central, de los cuales un 60% (25) derivó en una amputación total del miembro, debido al grado avanzado del tumor. Mientras que el 40% (17) restante sufrió de una amputación parcial.

“El cáncer de pene tiene dos aristas en su tratamiento. El tratamiento de la enfermedad local, que es hacer la penectomía, y el tratamiento de los ganglios que es una segunda parte”, explicó.

El profesional puntualizó que la diseminación de esta enfermedad se da primero por los ganglios linfáticos inguinales, luego pasa por los pélvicos y finalmente invade todo el cuerpo.

Samaniego dijo que, a diferencia de otro tipos de cánceres, la metástasis en estos casos no es hematógena (en la sangre), sino se da a nivel ganglionar.

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Falta de higiene y consultas tardías, factores determinantes

La directora del Programa Nacional del Control del Cáncer, Alicia Pomata, por su parte, comentó que la acumulación del esmegma (materia blanquecina) entre los pliegues del prepucio contribuye a la inflamación del pene y eso puede llevar a la generación de un tumor.

Pero a la falta de higiene adecuada se suma otro factor determinante: no acudir al médico a tiempo. Tal parece que el tabú no solo rodea al cáncer de próstata como se cree, sino también a todo lo que implique una visita al servicio de Urología.

“Si tienen lesiones en el pene, los pacientes no consultan por miedo. Algo que puede tener un tratamiento local llega a una amputación. Tenemos pacientes menores de 30 años a los que tuvieron que amputar totalmente el órgano”, sostuvo Liliana González, jefa de Guardia de la Cátedra y Servicio de Urología del Hospital de Clínicas.

Pese a que recalcó que actualmente la cantidad de casos va en descenso, precisó que Clínicas registra unas 10 a 15 amputaciones viriles cada año. Una cantidad considerable, atendiendo a que se trata de un solo centro asistencial. Esta cifra es similar a la que maneja el Incán y el Hospital Nacional de Itauguá.

La palpación, una buena opción

Los signos de alerta para una detección precoz van desde la aparición de nódulos o verrugas, la presencia de erosiones o ulceras que no curan, secreción persistente o cambios en la piel del pene e inflamación.

Cualquier anomalía debe dar pie a una consulta, pues mientras más rápido se inicie el tratamiento más se reduce el riesgo de perder el pene.

Pomata explicó que el dolor también está asociado como síntoma, pero aparece mayormente cuando el crecimiento del tumor se da de forma interna.

“Algunos tumores son de crecimiento exofítico, es una masa hacia afuera que se agranda y otros crecen en forma de úlcera profunda que va tomando todo el órgano, eso es doloroso”, precisó.

En ese sentido, estadísticamente, Samaniego comentó que poco más del 70% de las consultas se dan por tumores exofíticos y cerca del 30% por lesiones de úlcera.

La directora del Programa de Cáncer hizo hincapié en la importancia de la palpación en la zona inguinal, dado que puede haber metástasis en las zonas de los ganglios inguinales como signo de aparición del tumor.

¿Y los testículos?

Otra afección que ataca a hombres jóvenes es el cáncer de testículo. Esta enfermedad, al igual que el cáncer de próstata, tiene que ver con la predisposición genética y los antecedentes familiares.

El conocido como síndrome no descendido también es un factor de riesgo para padecer este tipo de cáncer.

Según señaló Pomata, se diferencian dos tipos histológicos (composición del tejido) de esta enfermedad, conforme a la edad de aparición.

La mayor cantidad de casos se reportan en la población joven y son de tipo germinal, mientras que en los de mayores de 60 años se presenta el denominado bimodal.

“Los más frecuentes son los de tipo germinal, que afecta a una población más joven, luego puede presentarse en hombres mayores de 60 con otro tipo histológico de tumores”, detalló la profesional.

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Al respecto, el médico urólogo del IPS señaló que esta neoplasia (formación anormal) no es evitable, pero es 100% curable, por lo que su índice de mortalidad suele ser muy baja. No obstante, puede llegar a ser mortal si la consulta no se realiza a tiempo.

“La otra cara de la moneda es que el cáncer de testículo puede hacer metástasis hasta en 90 días. Se disemina muy rápido”, refirió.

En el caso específico del Hospital Central, se realizan al menos dos orquiectomías parciales al mes, es decir, al año, unos 24 pacientes de este centro hospitalario sufren de la extirpación de un testículo.

"La cirugía es radical. Implica sacar el testículo con su cordón espermático. Pero si el contralateral no se ve afectado, las implicancias a nivel hormonal y reproductivo son mínimas, ya que el otro (testículo) suple la función de los dos”, acotó.

Para tranquilidad de muchos, los casos de orquiectomías bilaterales se dan en un porcentaje que apenas llega al 1%. En el caso de la extirpaciones parciales, una opción existente a nivel estético son las prótesis, cuyo costo oscilan los USD 200.

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¿En qué consiste la autoexploración y cómo hacerlo?

En estos casos, la autoexploración testicular de manera periódica es determinante para la detección precoz. Esto ayuda a identificar cambios en el tamaño y la forma de los mismos.

Pomata insiste en que la inspección debe iniciar a temprana edad, de preferencia a partir de la adolescencia.

Lo recomendable es realizarse este procedimiento durante una ducha de agua caliente o justo después de haberla culminado, pues el escroto está más relajado en ese momento.

Siendo así puede percibirse mejor los bultos de menor tamaño, que incluso pueden ser tan pequeños como un grano de arroz.

Paso a paso:

  • Primeramente, sostener suavemente la parte superior del escroto, con el pulgar en la parte superior del testículo y los demás dedos debajo. Pellizcar suavemente para que el testículo no se mueva durante el examen.
  • Con la mano libre, deslizar el pulgar y los demás dedos por ambos lados del testículo, de arriba a abajo. Palparlo para notar posibles bultos o protuberancias.
  • Posteriormente, deslizar los dedos por la parte delantera y trasera del testículo. En la parte trasera superior, se debe notar el epidídimo, un conducto que transporta el esperma. Se trata de un bulto normal y puede ser sensible al tacto.
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