La situación salió a la luz cuando la menor fue trasladada por su madre al puesto de salud local, debido a fuertes dolores de cabeza y malestar físico general.
La perspicacia de la profesional de blanco de guardia fue clave, ya que ante la sospecha clínica, solicitó una ecografía inmediata que confirmó el estado de gestación avanzada.
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Inicialmente, las sospechas y la denuncia recayeron primeramente sobre un vecino mayor. Sin embargo, el abordaje especializado fue determinante para conocer la verdad y el mismo fue liberado del proceso tras conocerse más a fondo lo ocurrido.
Durante una evaluación psicológica pericial, la niña, en confianza, logró romper el silencio y señalar que su verdadero agresor era su propio hermano, de 21 años.
El relato revela una realidad desgarradora, ya que los abusos no fueron un hecho aislado, sino una práctica impuesta presuntamente por el familiar desde hace tres años, desde que la niña tenía 9 años.
El fiscal a cargo, Hugo Dávalos, confirmó que el joven de 21 años ya fue detenido y se encuentra bajo custodia en la Comisaría 3ª de San Ignacio, a la espera de su traslado a la Penitenciaría Regional de Misiones.
Por su parte, la víctima fue integrada a un sistema de asistencia multidisciplinaria y tendrá apoyo psicológico para abordar el trauma del abuso intrafamiliar y el impacto de un embarazo a tan corta edad.
Debido al altísimo riesgo que representa un embarazo en un cuerpo que aún no ha terminado de desarrollarse, tendrá acompañamiento medico necesario. Su madre, quien manifestó desconocer lo ocurrido, realizó la denuncia y acompaña a la menor.