Editorial

No debemos permitir que el país siga sometido a la corrupción

El reciente informe de la organización Americas Society/Council of the Americas, que evalúa la capacidad para detectar, castigar y prevenir la corrupción, es sin dudas lapidario. Con lenguaje directo y sin eufemismos, afirma que Paraguay es un país que demuestra poca capacidad para luchar contra la corrupción porque no funcionan el sistema legal de justicia ni las instituciones políticas. Esa es precisamente una situación que debe cambiar, pues la corrupción mata, nos empobrece y les roba calidad de vida a los ciudadanos.

Según el informe dado a conocer, Paraguay se encuentra entre los cinco países con menor calificación en el índice que evalúa la capacidad para combatir la corrupción en la región.

El informe internacional de Americas Society/Council of the Americas, que evalúa la capacidad para detectar, castigar y prevenir la corrupción, le otorgó al país una puntuación de 4,45, quedando por debajo de Brasil. Los demás países del bloque regional Mercosur se ubicaron mejor, Argentina (5,04) y Uruguay (7,42). En su evaluación se apunta que el país demuestra poca capacidad para luchar contra la corrupción, porque no funcionan el sistema legal de justicia ni las instituciones políticas.

De acuerdo con el documento internacional, el país es considerado el punto central de la distribución de la cocaína en Sudamérica y recuerda nuevamente las operaciones realizadas este año, en el marco de A Ultranza Py, que contó con el respaldo de la DEA de Estados Unidos, Europol y Uruguay; lo mismo que la operación Turf, en cooperación con autoridades brasileñas. Los avances han sido, no obstante, escasos. “Paraguay sigue estando entre los países con menor desempeño en el índice, y la politización de las instituciones judiciales se percibe como un desafío persistente”, refiere el informe sobre combate a la corrupción.

Dos temas incidieron en la deplorable calificación. Uno de ellos está relacionado con el proceso de negociaciones políticas realizadas en torno a nombramientos de ministros de la Corte Suprema de Justicia y posteriormente de la Justicia Electoral. Sostiene el informe que aquella situación expone claramente la tendencia. El segundo tema que incide en nuestra evaluación está vinculado con el Ministerio Público, que había anunciado una investigación al ex presidente Horacio Cartes con relación al supuesto esquema de lavado de activos y tráfico de cigarrillos. Además de estos dos temas, el documento señala que en breve se tendrán los resultados de la revisión del Grupo de Acción Financiera, los cuales son fundamentales para las credenciales del país en materia de combate contra el blanqueo de capitales.

En coincidencia y en consonancia con los datos del informe de Americas Society/Council of the Americas, el representante de la Unión Europea en Paraguay reconoció que en ciertos índices se vieron mejoras, pero que los atentados como los de San Bernardino, el asesinato del fiscal Marcelo Pecci y el del ex director de la cárcel de Tacumbú son una amenaza real ante la cual es imprescindible contar con instituciones fuertes, fiables e independientes. Antes de eso, el nuevo embajador de los Estados Unidos, Marc Ostfield, reafirmaba el compromiso de su gobierno de apoyar al Paraguay en la lucha contra la corrupción y contra el crimen organizado, y había anunciado que seguirán declarando como “personas significativamente corruptas” a más funcionarios y políticos paraguayos.

La corruptela es la causa de que nuestro país haya prácticamente caído en manos del crimen organizado, y que se haya convertido en la nueva ruta privilegiada del narcotráfico. Pero, al mismo tiempo, se debe asumir que esto no hubiera sido posible sin la colaboración de las autoridades policiales, judiciales, políticas y militares.

No podemos permitir que el país siga cautivo de la corrupción y las mafias. Debemos cambiar este atroz panorama y recordar siempre el alto costo que tienen la impunidad y la corrupción. Solamente con institucionalidad y total transparencia se puede combatir al crimen organizado y las mafias. Para esto es necesario, así como lo han señalado los diplomáticos, fortalecer las instituciones, fortalecer su credibilidad, y que estas vuelvan a ser independientes.

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