‘‘Nuestras bacterias están hablando. Apenas estamos empezando a comprender lo que dicen”. Con ese título abre el extenso reportaje publicado por The New York Times (NYT), que destaca una investigación internacional sobre el microbioma humano y el trabajo del microbiólogo paraguayo PhD. Walter Sandoval Espínola y su equipo de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), en uno de los proyectos científicos más importantes para comprender la diversidad bacteriana del planeta.
El trabajo, firmado por la periodista Jeneen Interlandi, sigue la expedición realizada en Paraguay junto a los investigadores Mathilde Poyet y Mathieu Groussin, del Global Microbiome Conservancy, organización dedicada a preservar microorganismos humanos de comunidades poco estudiadas. El reportaje muestra cómo Paraguay se convirtió en un escenario estratégico para ampliar el conocimiento sobre microbiomas históricamente subrepresentados.
Para Sandoval, la publicación constituye un reconocimiento sin precedentes para la ciencia paraguaya. “Hace décadas mirábamos lo que nuestros vecinos hacían en investigación y desarrollo. Ahora podemos liderar la ciencia y no ser meros espectadores”, afirmó.
Sostuvo que aparecer en The New York Times con un proyecto liderado desde Paraguay representa una de las mayores visibilidades internacionales alcanzadas por la investigación nacional en microbioma y puede abrir nuevas alianzas científicas e inspirar a más jóvenes a hacer ciencia de nivel mundial desde el país.
El aporte paraguayo fue mucho más allá de la recolección de muestras. El investigador, que previamente se desempeñó como científico en la Universidad de Harvard, explicó que el equipo publicó en 2024 el primer estudio de caracterización del microbioma del Paraguay y desde entonces analizó más de 700 muestras. Además, coordinó las aprobaciones éticas, las campañas de muestreo, las evaluaciones médicas y los análisis bioinformáticos y bioestadísticos.
“No solamente aportamos muestras biológicas. Generamos datos clínicos, epidemiológicos y moleculares de alta calidad que hoy permiten incluir a Paraguay en uno de los mayores esfuerzos internacionales para entender el microbioma humano”, destacó.
Entre los principales hallazgos, Sandoval señaló que no existe un microbioma saludable universal y que el paraguayo presenta características propias. También identificaron microorganismos asociados con obesidad, trastornos intestinales y enfermedades tiroideas, además de comprobar que la comunidad indígena de Ita Guazú posee una mayor diversidad microbiana intestinal y bacterias poco estudiadas. “Muchas de las bacterias que encontramos siguen siendo muy poco estudiadas, lo que demuestra cuánto queda por descubrir”, indicó.
El investigador sostuvo que estos estudios pueden orientar nuevas estrategias clínicas y nutricionales, además de políticas públicas para prevenir enfermedades crónicas como la diabetes y los problemas cardiovasculares.
Los próximos pasos incluyen profundizar el análisis del microbioma intestinal, vaginal y de la metabolómica para comprender cómo los factores sociales y ambientales influyen en la salud.
“Nuestro objetivo no es solamente entender el microbioma de los paraguayos. Queremos que el conocimiento generado desde Paraguay contribuya a responder preguntas científicas que beneficien a personas de todo el mundo”.
‘‘No es solo entender el microbioma de los paraguayos. Queremos que el conocimiento generado desde Paraguay contribuya a responder preguntas científicas que beneficien a todo el mundo.” Walter Sandoval, biólogo