En su reflexión posterior a las elecciones municipales 2026, el cardenal valoró la participación ciudadana y consideró que la jornada deja “motivos para la esperanza”, destacando a quienes acudieron a votar con responsabilidad y pensando en el presente y futuro de sus comunidades.
Martínez sostuvo que votar implica mucho más que depositar una papeleta en una urna, porque supone decidir a quién se confía una responsabilidad pública. En ese sentido, remarcó que “el voto debe ser verdaderamente libre” y no depender “del dinero, de un favor recibido, de la prebenda, del arreo, de una amenaza o de cualquier otra presión”.
El religioso señaló que el país todavía tiene un largo camino en la formación de una ciudadanía capaz de ejercer su derecho con plena libertad, reconociendo que cada persona puede tener sus propias afinidades y convicciones políticas, pero sostuvo que al momento de votar debe prevalecer “la lealtad a la propia conciencia y a la libertad”.
Para el purpurado, el fortalecimiento de la democracia requiere consolidar una cultura de respeto, participación y responsabilidad ciudadana. También planteó la necesidad de superar prácticas que condicionan la voluntad de los electores y avanzar hacia “una democracia madura, donde el ciudadano sea respetado y pueda participar con dignidad y libertad”.
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Recordó además que la democracia no concluye con el cierre de las urnas. “La democracia no termina cuando cerramos las urnas”, afirmó, y señaló que continúa mediante la participación ciudadana y el control sobre la gestión de las autoridades electas.
A los intendentes y concejales que asumirán sus cargos les pidió priorizar las necesidades de la población y administrar los recursos públicos con honestidad. “El voto no es un cheque en blanco: es un mandato para servir”, sostuvo, al reclamar que las nuevas autoridades escuchen a los barrios, atiendan a los sectores más necesitados y ejecuten obras y servicios que mejoren la vida de las familias.
Asimismo, llamó a dejar de lado las diferencias partidarias cuando existan objetivos que beneficien a la población. Citando al político italiano Igino Giordani, remarcó que debe prevalecer “primero la moral, primero el hombre, primero la comunidad; después el partido”.
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En la misma línea, pidió a los sectores políticos trabajar juntos después de las elecciones. “Podemos pensar distinto, pertenecer a sectores diferentes y, sin embargo, encontrarnos para trabajar en aquello que hace bien a nuestras comunidades”. “Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás”, expresó.
Por último, el cardenal reconoció el trabajo de la Justicia Electoral, las instituciones y las personas que participaron en la organización de los comicios. Destacó avances en la organización, la tecnología y la capacitación, pero sostuvo que el desafío continúa.
“Las elecciones pasan, pero nuestra responsabilidad ciudadana continúa”, dijo llamando a respetar las diferencias, acompañar a las autoridades electas y exigir el cumplimiento de sus responsabilidades.