18 may. 2026

Muerto el perro no se acaba la rabia

Quizá la podredumbre que va encontrando el presidente del IPS, Isaías Ricardo Fretes, a medida que recorre los pasillos del gran hospital hablando directamente con las enfermeras, los médicos y los pacientes, palpando la realidad fuera de la oficina, sea el mejor espejo para ver cómo funciona la trama de la corrupción que unen la política, la élite económica que provee al Estado, los bancos y la burocracia. Un tándem, una poderosa máquina de impedir cuyo único combustible es la codicia.

Si se lo permite el establishment y no le tienden una trampa para obligarlo a renunciar, Fretes puede seguir develando cómo funciona esa gigantesca maquinaria del negociado, la desidia y el desprecio a los asegurados y jubilados. Pero no basta con mostrar el rostro del monstruo o el funcionamiento de esa perversa maquinaria, sino cómo logrará desmontar para que el IPS, finalmente, apunte a beneficiar a los verdaderos dueños de la previsional.

La duda es si el presidente Santiago Peña se atreverá a desmantelar esa olla podrida de la corrupción. Está por verse. Tiene que soltar la mano a demasiadas personas cuyos negocios florecen en ese esquema profundo. No basta con fotos y expresiones de apoyo para la platea.

Ningún Gobierno colorado llegará al final de ningún caso de corrupción porque es el cimiento del sistema que lo mantiene en el poder hace casi 8 décadas. Llámese IPS, universidades garaje, narcopolítica, licitaciones amañadas, etcétera.

Los hechos de la semana pasada lo muestran claramente.

EL LADO BUENO. Los cartistas Erico Galeano y Hernán Rivas renunciaron a sus bancas en el Senado, que se vio obligado a aceptar la decisión porque ya era imposible protegerlos. Fue como una bocanada de oxígeno en medio de tanta impunidad. Una serie de hechos posteriores reafirmaron la esperanza. El juez Capurro, que debía juzgar a Rivas por el supuesto título falso de abogado, se vio obligado a renunciar porque ostenta un doctorado de la cuestionada universidad que hizo abogado a Rivas. El fiscal general, Emiliano Rolón, tuvo que sacudirse de una conexión con la misma universidad. Apenas quedó sin fueros, la Fiscalía solicitó la prisión de Galeano, quien presentó un hábeas corpus preventivo para evitar la cárcel. La Corte le cortó de plano: “En caso que el Juzgado competente dicte la prisión preventiva conforme a lo que prescribe la disposición legal no existirá ninguna privación ilegal de la libertad”, sentenciaron los ministros Ramírez Candia, Llanes y Benítez Riera. La semana viene con expectativas.

EL LADO OSCURO. Mientras se festejaba la renuncia de ambos senadores, el Consejo de la Magistratura, con mayoría absoluta del oficialismo, derramó un balde de agua fría que devolvió a la ilusa sociedad a la cruda realidad.

Se puede entregar una cabeza, pero jamás poner en riesgo el sistema.

Así lo hizo al elegir al cuestionado fiscal Aldo Cantero para integrar la terna de juez y dejar de lado al fiscal Denis Yoon Pak, un fiscal ejemplar que lucha contra el narcotráfico: A Ultranza, Erico Galeano, por citar algunos. El que se atreve a poner el cascabel al gato tuvo un voto. Cantero tuvo siete votos. Es aquel a quien los propios traficantes de la Justicia de la era González Daher, bautizaron “Aldo canta 50”, el que recibía órdenes del abogado de Cartes, según un chat publicado, y quien tiene hasta denuncias por violencia intrafamiliar puede ser juez si la Corte Suprema lo confirma.

¿Se le puede pedir a los abogados o legisladores que integran el Consejo algo de integridad? No. Porque hace tiempo dejaron de representar a la sociedad para defender únicamente sus intereses. Como lo admitió cínicamente el senador liberocartista Édgar López: “Muchas veces, uno tiene que apoyar a un candidato, por más que no sea de tu agrado”.

A quienes se les puede exigir mayor responsabilidad es a los miembros de la Corte Suprema y los representantes de las universidades. Por la institución a la que representan no pueden quedarse en el análisis llano de informes fríos para elegir quién va a decidir sobre la vida y los bienes de la gente. Deben combatir esa gestión perversa que hace tiempo se apoderó del Consejo de la Magistratura y del Jurado de Magistrados, que se limitan a actuar como garrotes de fiscales y jueces honestos. No pueden convalidar este sistema en el que el pillo es premiado y el honesto castigado. Deben atreverse a romper esta rueda que se encarga de manchar en el Jurado a los decentes para luego truncar su carrera en el Consejo. O entender que si un canalla no tiene sanciones no es porque no tiene pecados, sino porque ese sistema de impunidad lo deja absuelto, con el legajo “limpio” para seguir ascendiendo en esta escalera de la ignominia. Casos para demostrar hasta dónde el poder cederá para que su negocio no corra peligro. ¿Hasta dónde dejarán a Fretes meter la mano de la transparencia para desarticular una de las alianzas más profundas y sólidas destinadas a esquilmar el IPS?

¿Hasta dónde los políticos dejarán que jueces y fiscales sigan indagando en la narcopolítica y la mafia de las universidades privadas?

Erico y Rivas son dos piezas que dejan caer para no poner en peligro el sistema. El cambio de Jorge Brítez apunta a lo mismo si no hay coraje para los cambios reales.

En política, muerto el perro no se acaba la rabia.

  • “La duda es si el presidente Santiago Peña se atreverá a desmantelar esa olla podrida de la corrupción”.

Textual

“Gracias a Dios me encuentro bien (de salud). A pesar de que algunos de ustedes (periodistas) querían verme muerto, estoy vivo. Me van a aguantar mucho todavía”. (Horacio Cartes, presidente de la ANR)

Lo que hay que saber

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